Neuquén.- Los cinco detenidos por la entradera a la abuela de 91 años, en calle San Martín al 2200, quedaron tres meses presos a pedido de la fiscalía por robo doblemente agravado por el uso de arma y por haber sido cometido en poblado y en banda.
La fiscal Sandra Ruixo brindó en la audiencia de ayer detalles del hecho que dejaron a la luz que hubo un entregador y que se trató de todo un trabajo de inteligencia de los delincuentes.
Cuatro de los ocho integrantes de la banda ingresaron a la obra en construcción que está al lado de la casa de la anciana. Con armas redujeron a cuatro albañiles, a los que ataron con precintos y encerraron en el baño tras robarles 600 pesos y los celulares.
Después tocaron timbre en la casa de la abuela y se hicieron pasar por uno de los albañiles que conocía la mujer y entonces irrumpieron en la vivienda.
“La arrastraron dos metros, le pusieron una bolsa en la cabeza, la ataron con un cable negro y con un jogging le taparon la boca. Además, con un arma plateada le apuntaban a la cabeza y le pedían dólares”, detalló Ruixo.
Los delincuentes se terminaron llevando joyas y 800 pesos que tenía la mujer.
Utilizaron dos vehículos, un Peugeot 206 con patente de un Renault Megane y un Renault Sandero, del que en plena fuga arrojaron un arma, que ya se comprobó que estaba apta para disparar.
Bajo reserva, fuentes de la investigación confiaron que el Sandero es la clave para relacionar a los delincuentes con la banda de boqueteros que a principios de octubre de 2016 ingresaron al Vea de calle Láinez y robaron 661 mil pesos.
“Las herramientas que tenían en el auto no eran de los albañiles como se supuso en un primer momento, sino que eran de estos tipos que estaban dispuestos a entrar como sea a lo de la mujer porque tenían el dato de que había mucha guita en la casa”, reveló un informante mientras avanzan en la investigación.
4 identidades tenía “el chileno”.
La fiscalía aportó el dato de que el joven ha dado hasta cuatro identidades distintas. Además, cuenta con causas penales y evasión en Chile. Esto fue clave para que todos queden presos.
Denunciaron a la Comisaría Tercera
Dos de los detenidos ingresaron a la sala con apósitos y vendajes en la cabeza. Ambos caminaban manifestando mucho dolor. De hecho, la defensora oficial solicitó que los trasladen para que se les realice una revisación médica y puedan denunciar apremios ilegales por parte de efectivos de la Comisaría Tercera. Además, solicitó al juez Diego Piedrabuena que no queden detenidos en dicha dependencia y sean trasladados a la U11 o, en su defecto, a otro lugar, cosa que avaló el magistrado al final de la audiencia de acusación.