La bomba, de unos 125 kilos, fue descubierta el domingo durante unas excavaciones cerca de una pista del aeropuerto.
La bomba tenía un detonador de ácido y desmontarla hubiera implicado correr un riesgo demasiado grande.
Las autoridades "optaron por una explosión controlada" de la bomba, indicaron desde la dirección del aeropuerto, que decidió efectuar nuevos controles en los alrededores de las pistas por si había más artefactos.
Setenta años después del fin de la guerra, el subsuelo alemán sigue lleno de bombas que no estallaron, vestigios de las intensas campañas de bombardeos de los aliados contra la Alemania nazi.