El consorcio que administra el inmueble de esa esquina explicó que el 14 de octubre recibieron mandato de la mayoría de los propietarios para "retirar con la mayor celeridad" los carteles de propaganda "colocados clandestinamente en los muros y en el espacio aéreo del edificio". Además, adujo que existe un contrato de locación de los muros y del espacio aéreo con una agencia de Montevideo al 600 de esta ciudad.
Con respecto a la pantalla denunciada, el consorcio señaló que se intimó a los dueños de la otra agencia de publicidad (dueña de la pantalla) a retirarla. Mencionan dos cartas documento y una notificación notarial, y que no se "recibió respuesta alguna".
Entonces, la administración del edificio decidió contratar a la empresa Simple, de Juan José Esteves, cuyos empleados y subcontratistas retiraron el cartel el sábado -a plena luz del día- y actuaron "en el marco de buena fe y legalidad", según remarca el consorcio en su comunicado.
Una vez desinstalada, la pantalla fue guardada en el depósito de la calle Montevideo, ubicado enfrente de la agencia de publicidad que tiene el contrato vigente para utilizar los muros y el espacio aéreo del local.
Los administradores aseguraron que "el cartel quedó en depósito hasta tanto su dueño lo retire previo acreditar efectivamente su titularidad". Además, aclararon que se le exigirá "el pago del uso indebido del espacio aéreo y los gastos del retiro".
Según reveló una importante fuente a la que accedió LM Neuquén, esta batalla sorda entre agencias de publicidad generó cierto malestar en el ambiente judicial penal, que al enterarse del trasfondo verdadero reenvió la causa al fuero civil.
El costoso local de los Fernández
La esquina de Roca y Diagonal Alvear es una de las más importantes de la ciudad, y después de varios años de estar prácticamente abandonada, en los últimos días comenzó a haber movimiento para reacondicionar el local.
Sobre el costo del alquiler, algunas versiones señalan cerca de 120 mil pesos por mes, aunque desde algunas inmobiliarias desmintieron ese importe. De todas maneras reconocen que se trata de una cifra importante que sólo se paga por locales privilegiados como ese.
La céntrica esquina es propiedad de la familia Fernández, que tuvo allí una importante casa de venta de electrodomésticos (Casa Fernández) cuando Neuquén todavía no había sido invadida por los grandes supermercados. Luego, uno de hijos puso el tradicional bar Club 32, que se convirtió en un centro de atracción en la vida social de los neuquinos, hasta que cerró hace dos años.