En el octavo día de movilización, la policía francesa se enfrentó con encapuchados durante una gran manifestación de protesta contra la reforma laboral en París, después de que algunos asistentes empezaran a romper vitrinas y dañaran vehículos a su paso.
Activistas sindicales bloquearon varios puentes, mientras que conductores de trenes y controladores aéreos cesaron en gran parte su actividad.
La parálisis creciente del país se produce a dos semanas de la inauguración de la Eurocopa de Fútbol, el 10 de junio, día en que los sindicatos han llamado a huelga a los empleados del metro.
Aunque algunos bloqueos en depósitos de combustible y refinerías en el norte del país fueron anulados, muchos automovilistas seguían atascados en largas filas.