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POR SOFIA SANDOVAL - ssandoval@lmneuquen.com.ar
Aunque las amenazas de lluvias para este domingo no se cumplieron, los pronósticos se imprimieron en el cielo gris con que amaneció la ciudad, cuando los primeros electores se acercaron a las escuelas para elegir al futuro presidente de la Nación y a los diputados y senadores que representarán a Neuquén en el Congreso. A medida que avanzaba la jornada, un clima primaveral permitió que miles de neuquinos concurrieran a las urnas.
Mariposas y grullas de papeles de colores revoloteaban por la escuela 196, mientras que otros colegios se engalanaban con afiches de dinosaurios o las banderas de los países latinoamericanos y los pueblos originarios, para recordar el pasado día de Respeto a la Diversidad Cultural. El escenario tradicional de las escuelas se modificó ayer para albergar las mesas de votación, que se abrieron en el horario establecido y recibieron a los primeros votantes desde las ocho de la mañana.
Hacia el mediodía, un grupo más nutrido de electores se acercó a emitir su sufragio, por lo que se hacía difícil encontrar estacionamiento en las cercanías de los colegios. Las paradas del Metrobus también dejaban ver a un gran número de pasajeros, que aprovecharon las facilidades en el transporte urbano para acercarse a las escuelas.
Mientras el humo de los asados ya se hacía sentir desde las casas con parrilla, otros votantes optaban por comprar empanadas a los vendedores ambulantes para resolver el menú del almuerzo y ayudar, de esa manera, a las agrupaciones juveniles que habían instalado sus stands para recaudar fondos.
Lucio, Nicolás y su pequeño hijo Lucio eligieron llegar a la escuela 205, del barrio Altabarda, en bicicleta y, tras depositar la boleta en la urna, se quedaron en la escuela para improvisar un pequeño partido de básquet. “Se lo había prometido y en la semana es difícil encontrar el tiempo”, expresó Nicolás mientras su hijo ensayaba tiros al aro. De visible buen humor, marcaban al más pequeño del grupo y lo alentaban a que diera todo durante el juego.
Aunque la mayoría de los votantes eligió un atuendo casual para el domingo, donde primaba la ropa de entrenamiento y las zapatillas deportivas, algunos fiscales se engalanaron para la ocasión con blusas elegantes o sacos, para los varones. Los que sí se hicieron notar fueron algunos niños, que llegaron a las escuelas con sus osos de peluche y disfraces de superhéroes, que incluían vinchas de la Mujer Maravilla y escudos de colores pintados sobre bandejas de torta.
Como ocurrió en otras elecciones, las filas mostraban extensiones disímiles según la mesa de votación, por lo que muchos electores se entretenían en la espera con sus teléfonos celulares. Pablo y Alejandra hicieron honor a sus raíces uruguayas con un mate de calabaza y el termo que llevaban debajo del brazo, y que les permitió sortear una espera de casi 20 minutos.
En la escuela 298, los residuos de los álamos flotaban como nieve en el acceso al establecimiento, donde Ricardo y Abril hacían fila con su mascota Piru, un caniche toy que mantenía la calma en medio del ajetreo de la elección. “No nos gusta dejarlo solo en el departamento y lo trajimos porque no teníamos con quién dejarlo; ya es la segunda vez que viene y siempre se porta muy bien”, afirmó su dueño.
Con mascotas o bebés pequeños, solos o acompañados de amigos y familiares, los neuquinos se hicieron un tiempo este domingo para elegir al futuro presidente. Las filas permitían ver la gran participación que tuvieron estas elecciones, con adolescentes de 16 años que se mezclaban con adultos mayores quienes, hasta con bastón, se acercaron a las urnas.
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