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Una joven denunció que fue acosada durante un viaje en micro desde Bariloche a Retiro por parte del chofer y un auxiliar de la empresa.
Una odisea de 22 horas sufrió Sabrina Ojeda, una joven de Monte Grande que el pasado 26 de febrero abordó una unidad de Vía Bariloche con destino a Retiro. A través de las redes sociales, la chica denunció como el auxiliar y el chofer realizaron distintas maniobras y hasta la hicieron ir a la cabina para que se quede con ellos.
Tras ser cambiada varias veces de asiento con distintos argumentos, el auxiliar le pidió que se siente detrás de la cabina. "A lo largo del viaje comencé a sentirme incómoda, muy incómoda, el camarero no paraba de mirarme de manera tan fija que me hacía sentir que me fichaba de los pies hasta la cabeza sin disimular", siguió contando.
Según denunció, en un momento hicieron bajar a todos los pasajeros en una parada, pero a ella la hicieron subir en último lugar y le dijeron que su asiento debía ser ocupado por lo que debería sentarse en otro lado que resultó ser la parte de atrás de un asiento en el piso superior. Al darse cuenta, ella se quejó y le devolvieron su lugar que estaba vació.
En ese momento, el camarero la llamó y le pidió que vaya a la cabina porque había un problema con su boleto y allí le pidieron que se sentara con el chofer. "Me dicen que baje las escaleras. Yo no quise , volvieron a insistir y me quedé ahí. El camarero se fue y cerró la cortina, en ese momento yo ya más incómoda de lo qué estaba, me terminé quedando en la cabina con el chófer esperando que me diga que pasaba o algo, pero no, sólo comenzó a decirme cosas de mí, como por ejemplo que me vieron que desde allá estaba sola, que estaba con cara de enojada, que me veían muy incómoda. Yo estaba muda hasta que me dijo "sentate acá" indicando con palmadas el asiento de al lado mirándome de manera media perversa, yo seguía muda e insistía con
Los dos empleados de la empresa le insistieron en que se quedara con ella, que ahí se iba a sentir mejor. Ella volvió a negarse, pero ya con miedo, y volvió a su lugar. Pese a no tener señal, comenzó a mandar mensajes a sus familiares contando lo sucedido. Horas más tarde, mientras dormía se despertó con el auxiliar sentado a su lado.
"En un momento sentía cerca algo, cuando abro los ojos semidormida tenía al lado al camarero, ahí quieto y solo mirándome. Entré sueño y sueño, toda adormecida no reaccioné y pensé que estaba soñando (a lo cuál reaccioné que no fue un sueño mucho después).
Finalmente, la joven llegó a su destino donde la esperaban sus familiares y allí denunció todo lo ocurrido. "Sé que hay otras chicas que no tuvieron esa suerte y otras que la pasaron igual o peor que yo, como también sé que otras que subieron a un micro y después de hechos parecidos a los míos, nunca llegaron a destino", manifestó.