En la localidad bonaerense de Pontevedra, en el partido de Merlo, tuvo lugar la emotiva celebración de los 104 años de vida de Ramona Cáceres, acompañada de sus hijos, sus nietos y bisnietos, quienes son su motor para mantener una voluntad de vida inconmensurable. Dicho de otra manera: el cumpleaños de una de las mujeres más viejas de la Argentina.
En la vivienda de Ramona, su hija Mirtha y su nieta encabezaron los preparativos para comenzar con los festejos por los 104 años de la mujer nacida un 3 de febrero de 1913 en la ciudad entrerriana de Mojones Sud.
Allí comenzó su historia, impulsada por una vocación de lucha que empezó a forjar cuando realizaba intensas tareas domésticas en una estancia de dicha localidad, y cuyo máximo desafío fue el de superar la pérdida de su esposo a los 37 años y asumir la crianza de sus siete hijos, uno de ellos sordomudo.
Al respecto, mientras ultimaba detalles de la fiesta, Mirtha le contó al diario Crónica que “es una bendición que llegue a esta edad y una emoción enorme porque, con todo lo que sufrió en su vida, hoy sigue con nosotros. Es un ejemplo”.
“Es una alegría y una bendición que llegue a esta edad, y una emoción enorme también, porque, con todo lo que sufrió, ella sigue con nosotros”. Mirtha Cáceres Hija de Ramona
Habituada a dormir hasta el mediodía, Ramona rompió la rutina en su cumpleaños, amaneciendo muy temprano para disfrutar su día, sorprendiendo a su hija, sentada en un sillón y expresándole: “Me levanté antes por si vienen visitas”.
El almuerzo fue el punto de partida de los festejos, compartido con Mirtha, Nadia y los tres hijos de la joven, cuando Ramona desarrolló su actividad favorita: contar historias y conversar con sus seres queridos.
Fue en la cena cuando se vivió el momento de mayor emoción de la jornada, asado mediante, rodeada por sus hijos, nietos y bisnietos. Justamente por estos últimos, “deja todo, les da la poca plata que tiene a ellos, son su debilidad. Ella siempre fue así, de brindarse plenamente por su familia. Es una persona excelente que incluso nos dice que la internemos en un geriátrico para no molestarnos. Por eso, ver cómo una persona así, que nos dio la vida, cumpla 104 años es una sensación única”, concluyó Mirtha.
En tanto, la mujer más vieja del país tiene 116 años, se llama Natalia Reynoso y nació en Médanos, Entre Ríos.