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Con dos mesas escolares en la vereda de la escuela, barbijo y distanciamiento esperó a cada familia para entregarles en persona los boletines y despedirse de sus alumnos de manera presencial.
Sara Corrales es maestra de 3° de esa escuela neuquina y dictó clases virtuales para sus estudiantes durante todo el ciclo lectivo de 2020. Organizó por grupo de WhatsApp, entregó de cuadernillos y acompañó el proceso de aprendizaje con diferentes estrategias para que los niños y niñas puedan avanzar académicamente.
Aunque no fue fácil para ninguno, el año pasó para todos y desde la institución le pidieron que entregara un informe de cada uno de los estudiantes. Como la docente no los había visto a sus alumnos desde marzo, le pareció oportuno citarlos a todos en la puerta del colegio para entregarles en persona sus trabajos realizados y las calificaciones correspondientes.
A las 7 de este jueves Sara se presentó en la escuela, que estaba con las puertas cerradas. Las porteras tenían la orden de no dejar entrar a nadie así que solo les pidió la colaboración con unos pupitres y sillas para poder recrear su aula en la vereda y esperar ansiosa a sus alumnos.
"Estoy indignada con la situación, abren por ejemplo el casino pero no pueden abrir las escuelas para que entreguemos los informes a las familias", le manifestó la docente a LM Neuquén.
La maestra comentó que al menos quería ver por última vez la carita a sus alumnos y comentarles sobre sus trabajos personalmente. "Me parece muy injusto que nosotros que queremos trabajar por el derecho de los niños no nos permitan hacerlo, hablan de discriminación y nos discriminan a nosotros que queremos trabajar para atender a los chicos y que no sientan que todo lo que hicieron en sus casas fue en vano", afirmó.
Durante la jornada hasta pasado el mediodía Corrales recibió a todos sus estudiantes quienes respetaron el distanciamiento y usaron barbijos.
Carolina, madre de uno de los estudiantes, le dijo a LM Neuquén que este año se sintieron muy “sobrepasados” con el trabajo y acompañar en la escuela en casa a su hijo mayor.
“La escuela estuvo cerrada, no tuvimos acompañamiento nada y fue desbordante. Nos sentimos muy abandonados”, describió desde la puerta del colegio.