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Una mujer apodada la "paciente de Nueva York" por los científicos del New York-Presbyterian Weill Cornell Medical Center de la ciudad de Nueva York, logró vencer al VIH tras recibir un raro, pero peligroso, tratamiento con células madre.
La paciente es la cuarta persona en curarse del VIH -los tres anteriores son hombres- y los expertos también registraron dos casos de mujeres que vencieron al virus de forma natural.
La mujer era también paciente de cáncer, y recibió un tratamiento destinado a combatir ambas enfermedades a la vez, pero es también tan arriesgado que se ha considerado "poco ético" utilizarlo en personas que no tienen un diagnóstico de cáncer en fase avanzada.
Para realizar este tratamiento, los médicos tuvieron que encontrar primero un donante que tenga una rara mutación que lo haga resistente al virus. Los expertos explican a que las personas que tienen esta mutación suelen ser del norte de Europa, y aun así sólo la tiene el uno por ciento de esa población.
Los médicos realizan entonces un "trasplante de cordón umbilical haploidéntico" que utiliza la sangre del cordón umbilical y la médula ósea del donante. La sangre del cordón umbilical ayuda a combatir los cánceres de origen sanguíneo, como la leucemia que padecía la mujer, mientras que la médula ósea aporta células madre al organismo.
Dado que la sangre del cordón umbilical no suele ser tan eficaz en los adultos como en los niños, el trasplante de células madre puede ayudar a aumentar su eficacia.
“El hecho de que sea mestiza y que sea mujer es muy importante desde el punto de vista científico y muy importante en términos del impacto en la comunidad”, dijo al New York Times el doctor Steven Deeks, experto en VIH de la Universidad de California en San Francisco.
El papel de las células del donante adulto es acelerar el proceso de injerto temprano y hacer que el trasplante sea más fácil y seguro", dijo el doctor Koen van Besien, uno de los principales médicos que evaluaron a la paciente de Nueva York.
Dado que este tratamiento con células madre a menudo puede provocar la muerte del paciente, los expertos no lo utilizarán en una persona sana que pueda controlar su VIH mediante métodos normales.
En su lugar, centran este tratamiento en personas que se encuentran en las últimas fases de un diagnóstico de cáncer y que probablemente morirán de todos modos a menos que se realice una intervención médica importante.
Los investigadores afirman que hay hasta 50 pacientes que podrían recibir el procedimiento cada año, de los más de un millón de estadounidenses que luchan contra el VIH.
La mujer en cuestión fue diagnosticada de VIH en 2013 y de leucemia en 2017, lo que la convertía en una candidata potencial. Recibió el tratamiento hace cuatro años, y en el tiempo transcurrido desde entonces, su cáncer ha entrado en remisión y su tratamiento contra el VIH se suspendió el pasado invierno.
A pesar de haber abandonado el tratamiento del VIH hace más de un año, el virus no ha resurgido en ella. Los repetidos escaneos de su cuerpo muestran que no hay células del VIH con posibilidades de replicarse.
También extrajeron células de su cuerpo e intentaron infectarlas en un laboratorio, y no lo consiguieron. Si pasan unos años más y los médicos siguen sin encontrar ningún VIH en su cuerpo, y no consiguen infectar sus células, entonces se sentirán cómodos declarándola "curada" del virus.
"Estoy emocionada de que le haya ido tan bien", dijo la doctora Yvonne Bryson y agregó que el caso de la paciente neoyorquina genera "más esperanza y más opciones para el futuro" del tratamiento del VIH.
Los medicamentos antirretrovirales pueden controlar el VIH, pero una cura es clave para poner fin a la pandemia. En todo el mundo, casi 38 millones de personas viven con el VIH y alrededor del 73% de ellas está recibiendo tratamiento.