La Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) tendría interesados en realizar inversiones. El gobierno nacional y el provincial vienen manteniendo una serie de conversaciones en las que se juega el futuro del complejo ubicado en Arroyito, hoy cruzado por una crisis motivada por el cambio de paradigma tecnológico en los reactores nucleares. De allí surge el agua pesada, un refrigerante para centrales nucleares camino al desuso.
Hay unos 800 empleados cuyo futuro está atado a una solución. Una buena porción de ellos está vinculado a la industria petrolera (con valiosos servicios para las operadoras). Fuentes consultadas informaron que habría inversores dispuestos a “evaluar seriamente la posibilidad de utilizar parte del activo de la planta de agua pesada en la producción petroquímica, que podría ser fertilizantes o algún otro producto industrial del gas”.
Por estas horas, Nación estaría buscando una forma de avanzar. Pero tiene que resolver primero cuál es la figura que le permitiría otorgar una parte del complejo para otro tipo de desarrollo. Es que se trata de un “activo estratégico para el país”, que debe contar con agua pesada para seguir refrigerando centrales nucleares que utilizan esta tecnología. Ese es el objetivo por estas horas, informaron las fuentes consultadas para esta nota.
En tanto, los trabajadores de la PIAP siguen expresando su preocupación ante la posibilidad de que Nación no pueda asumir el pago de salarios, algo a lo que se comprometió.