"Me robaron la identidad en Buenos Aires, pusieron un negocio que supuestamente era mío, abrieron una cuenta en el Banco Credicoop y empezaron a librar cheques sin fondos", comentó a Télam Antonio Cancino, que tiene 58 años y desde hace 30 trabaja como vendedor ambulante de helados durante el verano y de pochoclo en el invierno.
El humilde trabajador viene luchando desde 2011 para demostrar que no es responsable de las maniobras realizadas por los delincuentes y actualmente espera que el juez federal número 2 de Tucumán, Fernando Poviña, se declare incompetente y remita las actuaciones a un juzgado de Buenos Aires para que avance la investigación y se aclare definitivamente su situación.