{# #} {# #}
“Nosotros hicimos lo que teníamos que hacer: sacarlo del barrio”, sentenció sin titubear Silvina tras conocer que un adolescente de Vista Alegre Norte habría abusado sexualmente de su propia sobrina. Al enterarse de que el presunto abusador seguía en el barrio, los vecinos decidieron escracharlo y sacar todas sus pertenencias a la calle como forma de reclamo.
La medida tomada por los vecinos se produjo el viernes, dos días después de ocurrido el abuso y sin respuestas judiciales o policiales, dado que el presunto abusador sería un adolescente de 14 años y la víctima, su sobrina de 7.
Con el correr de las horas, salió a la luz que el chico también habría sido denunciado por abusar de su hermano menor hace cuatro años.
La primera en enterarse de lo sucedido fue la mamá de la nena, cuando la escuchó llorar desde su habitación el miércoles cerca de las 16. "Ella le preguntó qué le pasaba pero la nena le decía que si le contaba la iba a retar", confió a LM Neuquén Silvina, vecina de Vista Alegre y amiga de la mamá de la nena.
“La nena estaba en la casa de su abuela, el pibe le mintió y la llevó a su casa en moto engañándola con que iban a buscar unas cosas. La lastimó mucho, incluso la nena después contó todo lo que le hizo, eso es lo que más te duele”, sostuvo la mujer.
El rápido accionar de la mamá de la nena fue decisivo. Inmediatamente después de escuchar a su hija, dio alerta a la Policía y la trasladaron al hospital de Centenario. Allí le realizaron las pericias médicas correspondientes, lo cual fue clave para luego radicar la denuncia en la fiscalía. Sin embargo, por ser el agresor un menor de edad no se lo puede acusar.
Horas después de escrachar al adolescente por Facebook y de quitar los elementos de la vivienda, el padre se lo llevó a Contralmirante Cordero, sobre la margen rionegrina a escasa distancia de donde vivían anteriormente. La queja de los vecinos es que, aunque se haya ido de Vista Alegre, continúa a menos de 6 kilómetros de la casa donde vive la nena, en Barda del Medio, quien “escucha una moto y le da un miedo bárbaro”, aseguró Silvina.
Tras lo ocurrido, Silvina confió que en los últimos días las calles del barrio tuvieron mayor presencia policial pero que los vecinos siguen con miedo por sus hijos. “El barrio es muy chiquito, nos conocemos entre todos y tienen que saber qué es lo que pasó”, agregó.
El miedo de la comunidad de Vista Alegre está fundado en que sus hijos suelen jugar afuera y temen que les pueda suceder algo similar a alguno de ellos.