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En el marco de la Semana Santa, el papa Francisco presidió la ceremonia de la Pasión de Cristo, en la que se recostó en el suelo para orar sobre un cojín de terciopelo ante el Altar de la Confesión, y encabezó la procesión del Vía Crucis en la plaza de San Pedro.
Al igual que el año pasado, el rito se llevó a cabo en la Ciudad del Vaticano y no en el Coliseo, como se realizaba ininterrumpidamente desde 1964. Por la tarde europea, el sumo pontífice se tendió en el piso, delante del altar de la basílica, para rezar durante unos minutos por la Pasión del Cristo. Tras unos minutos de silenciosa oración, Francisco, que se colocó unas vestimentas de color púrpura un recuerdo de la sangre de Cristo derramada en la Cruz, se levantó y así comenzó con la proclamación de la liturgia de la Palabra. El predicador de la Casa Pontificia, el capuchino Raniero Cantalamessa, fue quien pronunció el sermón: “La Pascua inicia una etapa distinta. Los discípulos comparten su vida nueva como resucitado. Es significativo que después de su resurrección, Jesús llama a sus discípulos hermanos. Todos los seres humanos son hermanos. No sólo a título de creación, sino también de redención”.
Más tarde, a las 21 hora loca, se realizó el Vía Crucis. El Papa, de 84 años, estuvo sentado en el sagrado de la plaza mientras que los grupos que llevaron la cruz fueron recorriendo la misma. En esta ocasión, las meditaciones fueron escritas por niños del grupo de Scout de Foligno, de la localidad italiana de Umbria, y de la parroquia romana de los Santos Mártires de Uganda.
Las distintas estaciones fueron ilustradas por los dibujos realizados por los nenes que residen en casas de alojamiento de la capital romana y que padecieron distintos tipos de humillaciones, como discriminación.
“La Pascua inicia una etapa distinta. Es significativo que después de la resurección, Jesús llama a sus discípulos hermanos. Todos los seres humanos son hermanos”.Raniero Cantalamessa. Predicador de la Casa Pintificia.
Antes, visitó a gente sin hogar
Temprano, antes de las ceremonias, el papa Francisco visitó a algunas de las personas sin hogar que el Vaticano está vacunando contra el coronavirus. Además de los inoculados, en el atrio del Aula Pablo VI del Vaticano, el sumo pontífice saludó al personal sanitario y le agradeció por su labor.