El economista le dijo al diario estadounidense Washington Post que el piloto parecía avergonzado. Además, escribió en su cuenta de Facebook que la experiencia fue "increíble" y que lo hizo reír.
El profesor de la Universidad de Pennsylvania había abordado un avión de Philadelphia a Syracuse, Nueva York, el jueves, en camino a Ontario, Canadá, donde debía dar una conferencia.