Aranda acusa a su ex marido, que no es el padre de ninguno de sus hijos, de ser el responsable del asesinato.
Según le confió a la Policía, ella se casó en 2014 con este hombre y se fueron a vivir cerca de la Ruta Provincial 334, en una casa muy humilde. El matrimonio se terminó hace tres meses, momento en que él se fue de la casa. Sin embargo, según Aranda, el hombre le seguía enviando mensajes: en algunos le pedía volver, en otros la amenazaba de muerte.
"Eran para mí las amenazas. Nunca lo denuncié porque pensaba que nunca iba a hacer nada", explicó la mujer a La Gaceta. Horas después, fue internada en el Hospital de Concepción, donde se le colocaron algunos calmantes.