Por lo tanto, realizó la denuncia correspondiente, impulsando una serie de pericias que revelaron "lesiones compatibles con una penetración, provocadas por elemento duro o romo que podrían ser dedos o similar". Los informes, entonces, avalaron "el mecanismo relatado por la víctima".
A pesar de que las pruebas contra Hernán Coria -padre de la pequeña- eran contundentes, las autoridades de la UFI Nº 4 y el Juzgado de Familia Nº 8 de Lomas de Zamora no avanzaron en la investigación, que naufragó.
Justamente, en un nuevo régimen de visitas, el 3 de enero de 2015, Mónica relató: "Se lleva la nena a la mañana y cuando regresa, mi hija se pone a llorar y a repetir 'me duele la cola'". Nuevamente, los exámenes médicos indican que las lesiones son compatibles con
abuso sexual, pero como la causa se encuentra en etapa preparatoria por "abuso sexual agravado", el progenitor de la niña ni siquiera ha sido imputado.
En consecuencia, continúan las jornadas de revinculación entre padre e hija en compañía de un psicólogo designado por el Juzgado de Familia pero que no permanece durante todo el encuentro. El último fue hace tres semanas.