Lo que sí se halló es que la vitamina C tiene otras tantas propiedades que se desconocían.
Samuel Campbell, un biólogo de la Universidad de Alabama, demostró que su consumo tiene un efecto desestresante, ya que actúa sobre la respuesta de la glándula adrenal del estrés reduciendo los niveles de cortisol en la sangre, que es la hormona que segregamos en situaciones de emergencia.
Otro estudio, llevado adelante por científicos de la Universidad Estatal de Oregon, demostró que un suplemento diario de 500 miligramos de vitamina C reduce la presión arterial en pacientes hipertensos.
Por otra parte, un estudio realizado por el oncólogo Chi Dang, de la Universidad Johns Hopkins, demostró que por su efecto antioxidante la vitamina C puede ser también un eficaz aliado en la lucha contra el cáncer al bloquear la proteína HIF-1, que es la que permite que, cuando falta oxígeno, las células cancerígenas puedan seguir convirtiendo el azúcar en energía.
Por último, otro estudio realizado por la Universidad de Colorado sugiere que un suplemento diario de vitamina C puede resultar beneficioso para el sistema cardiovascular.
Otro equívoco que intentó desterrar el artículo es la idea de que la naranja es la fruta que hace un mayor aporte de esta vitamina. Según los científicos, hay alimentos que la superan y que ni siquiera se sabe. Es el caso de las frutillas y los pimientos rojos.