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Analía Castro
castroa@lmneuquen.com.ar
El amor, la historia y la dicha serán los ejes de la tercera jornada del ciclo de escritores Invierno Planeta. Hoy a las 19 Viviana Rivero se presentará en el Museo Nacional de Bellas Artes para presentar Sí, su último libro, que a dos meses del lanzamiento lidera el ranking de ventas.
“Es una historia de amor que habla de la felicidad”, sostiene la escritora sobre la novela, enmarcada en los años 20 y protagonizada por una bailarina, hija de una mujer marroquí y el sastre más renombrado de París, y un exponente de la alta sociedad porteña.
¿Cómo se presenta una novela sin spoilerarla?
El libro es una historia de amor pero habla de la felicidad entendida como eso que todos los seres humanos perseguimos y que no siempre da como creemos que debiera darse. Hablo de la revalorización de los pequeños momentos que muchas veces no tenemos en cuenta. Por eso, la idea es hablar de cómo vemos la felicidad y también de la parte histórica que tiene la novela.
¿En qué consiste ese costado histórico?
En la época de la patria estanciera era común que los grandes apellidos aristocráticos se instalaran dos o tres años en París. En mi libro están como personajes secundarios los Alvear, que estuvieron muchos años hasta quedar en bancarrota de tanto vivir sin trabajar, gastando sin límites. También trato el hundimiento del Principessa Mafalda, que es la desgracia más grande después del Titanic. En mis libros todo es cien por ciento histórico, salvo los personajes principales.
¿Por qué titulaste el libro Sí?
Quería un título que fuera contundente. Cuando uno dice “sí”, no hay opciones para otra cosa. Hay un momento de crisis en el personaje que no tiene que ver con la historia de amor, sino con la búsqueda de la felicidad. Empieza a decir sí como una decisión interna. Tiene que ver con algo definitivo y sin vuelta atrás.
¿Cómo surgió la idea de esta historia?
En mis libros surge primero el alma o el tema que va más allá del argumento. A veces tiene que ver con algo que vengo investigando o sintiendo. En este último tiempo estaba tratando de revalorizar los momento de felicidad.
Viajaste y te entrevistaste con un grupo de musulmanes para crear los personajes…
Soy cuidadosa en cuanto a la investigación histórica. Fui a un barrio cercano a Madrid donde vive mucha gente de Marruecos. Y tuve una charla. Quería conocer detalles de las costumbres, saber cómo llega una mujer mora a casarse con un español. A partir de eso hubo cosas que agregué o saqué de lo que venía escribiendo.
¿Siempre viajás para escribir un libro?
A veces; otras ya lo había hecho. Cuando escribí Lo que no se dice, que habla sobre la inmigración bóer en la Patagonia, yo ya había estado en Sudáfrica.
¿Cómo se da en vos el proceso de escritura?
Paso muchas horas encerrada. Me levanto muy temprano y a las ocho ya estoy frente a la computadora. Son ocho o diez horas de trabajo. La inspiración nos tiene que encontrar trabajando.
¿Las historias románticas siguen convocando?
El amor existe y nunca pasa de moda. En mis libros hablo mucho del amor a la tierra donde uno nace, a las vocaciones, a los hijos y también a un hombre o a una mujer. Esos son los amores que mueven el mundo, los que nos hacen tomar decisiones.
¿Cuál es tu diferencial dentro del género?
Es un combo. Soy cuidadosa de la parte histórica y siempre hay un tema profundo más allá de la historia que cuente. Mis libros tienen historias de amor pero no perfectas ni color de rosa. Hablan de segundas oportunidades, de relaciones equivocadas.
¿Qué importancia tiene ser best-seller?
Lo disfruto, pero yo escribiría por amor al arte. Agradezco poder vivir de esto. Escribo la historia que tengo en el corazón, no estoy pensando todo el tiempo en el lector. Agradezco que lo que hago guste.
Fuiste parte del libro Basta, cien mujeres contra la violencia de género. ¿Qué aporte puede hacer la literatura en esta causa?
Los que tenemos una voz en la sociedad tenemos la responsabilidad de explicar, defender y hacer sentir a los sectores débiles. Esa fue la idea de esos microrrelatos. La novela histórica nos permite ver a las pioneras, eso motiva para lo que falta conseguir.
¿Extrañás tribunales?
No (risas).
¿Cómo fue dejar la abogacía para abocarte a la escritura?
Yo estaba en el mejor momento, pero tomé la decisión después de tener un libro que se vendía mucho y un premio como novelista. Salió bien, podría haber salido mal. Hubo vértigo, pero hay momentos en que hay que jugarse por lo que te gusta.
¿Cómo influyó tu papá como escritor?
En el amor por la lectura. Mi mamá decía que nadie iba a hacer carrera que tenga que ver con la literatura porque para loco estaba mi papá. Él era un buen escritor pero no tenía una editorial que lo auspiciara. Escribía de noche y los fines de semana.
¿Quiénes son tus referentes en la escritura?
Irène Némirovsky: cuando llegaron a mis manos sus libros me dije “quiero escribir como ella”. También Almudena Grandes y Manuel Puig. Mi padre me decía que no se puede ser escritor sin haberlo leído.
Proyectos
Desembarco en la pantalla chica
Viviana contó que está escribiendo una obra específica para una serie de televisión y que próximamente la historia de uno de sus libros tendrá una versión para la pantalla chica. No obstante, no pudo dar mayores precisiones por restricciones impuestas por contrato.
La escritora comentó que en un principio buscó que sus publicaciones tengan una visión audiovisual para impulsarlas. Su objetivo tardó unos años, por eso sostuvo que ahora las adaptaciones tienen un rol complementario porque sus libros “ya tienen vida propia”.