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La Mañana

“VIVIMOS DE ÉXITOS Y FRACASOS”

Su amor y pasión por el teatro hizo que a los 19 años debute con su primera producción, “El Zorro”, con Carlos Calvo y Pablo Rago.
Por Javier Cantarini

Neuquén > “Sin pasión no se puede ser productor teatral” Contundente en su declaración, Javier Faroni expresa una de las bases de su éxito y extensa trayectoria. Hombre sencillo y de perfil bajo, Faroni actualmente produce  diez obras que se pueden ver en diferentes teatros de Buenos Aires y del interior del país: “La Jaula de las locas”, “En la cama”,  “Por el placer de volver a verte” y “Charlas de Diván” son algunas de ellas  y a lo largo de su carrera trabajó a la par de consagrados artistas de la historia y presente del teatro argentino: Nacha Guevara, Betiana Blum, Virginia Lagos, Emilio Dissi, Luis Brandoni y Gerardo Romano entre una extensa lista de afamados actores.
Javier Faroni nació en General Roca, un pueblo de Córdoba,  y a los 12 años en Mar del Plata, el destino se presentó ante él. En la entrada de un teatro se encontró con el actor Carlos Calvo, a quién siempre estará agradecido, ya que tras una breve charla, lo introdujo en el mundo del teatro para no abandonarlo jamás. Realizó distintas tareas, desde ir a comprar cigarros, hasta llevar alguna bebida a los actores. A los 16  viajó a Buenos Aires, para instalarse definitivamente y  seguir trabajando  en teatro. Para ese momento ya tenía experiencia en la producción ejecutiva y  su pasión por las tablas la materializó en su actual profesión. A los 19  años se convirtió en productor teatral produciendo su primer obra: “El Zorro” en el Teatro Maipó, con Pablo Rago y Diego Torres, y a partir de ese instante su carrera fue en notable ascenso.

¿Cómo se llega a ser un productor teatral?
La característica más importante es la paciencia, el conocimiento de la actividad y un gran amor al teatro, sino es imposible realizar esta tarea. No es sólo invertir dinero y hacer teatro.

¿Cuáles son las características específicas de la profesión?
Son muchas cosas. Elegir al director, a los actores, la obra,  la escenografía, el vestuario, armar todo y correr el riesgo económico. Todo eso para que la gente pueda disfrutar de un buen producto.

Habló del amor al teatro ¿Lo cree esencial en su tarea?
La verdad no concibo producir sin pasión. Lo primero que uno tiene que tener es pasión por lo que hace. La mayoría de los productores que hicieron teatro sin pasión no duraron mucho en la profesión.

¿Trabaja solo o tiene un equipo que lo acompaña?
Trabajo en equipo, somos muchos en la oficina que tengo en Buenos Aires. Nosotros nos abocamos todos los días del año a producir teatro. Estamos rodeados de chicos jóvenes que aman el teatro y trabajan todo el año para esto. Por suerte la productora no deja de producir 15 o 20 espectáculos por año.

¿Al interior como llegan?
Tenemos colaboradores en el interior cuando salimos de gira. Los productores regionales se dedican a la parte local. En el caso de Neuquén contamos con  Fedorco Producciones, que la verdad que trabajan de maravilla. Hacen lo posible para traer figuras de alto nivel.

Usted trabajó con muchos actores consagrados, con mucha personalidad y populares. ¿Cómo es la relación con ellos?
La verdad es que los quiero mucho, aunque no soy amigo de los actores. Trato de establecer una buena relación.  Todo el mundo habla de que los actores no son fáciles, y seguramente los productores tampoco somos fáciles.

¿Es un cuento que son personas difíciles de tratar?
La verdad, estoy cansado de escuchar de muchas bocas que son difíciles y complicados. Y para mí es un placer trabajar con ellos. Tienen las mismas complicaciones de cualquier ser humano. Y por otro lado una carga lógica que se traduce en algo de egocentrismo y divismo debido a su tarea.

En todos estos años usted a realizado un centenar de obras ¿Recuerda alguna  en especial?
Una de las obras que más me gusto fue la versión en 2001 y 2002 de “Made in Lanús” en la que participó Soledad Silveira, Hugo Arana, Víctor Laplace y Ana María Picchio.

¿Por qué, entre tantas recuerda “Made in Lanús”?
 Por la situación en ese momento del país. Estaba todo demasiado convulsionado  pero la obra se transformó en un éxito impresionante. Me acuerdo que hicimos una gira en todo el sur de 35  días y pasamos por 29 ciudades con el apoyo de Fedorco.

¿Qué tiene en cuenta para elegir una obra y producirla?
La base de todo es el libro. Leo el texto y  si veo que me moviliza a partir de ahí empieza todo. Porque si creo que a la gente le puede interesar a partir del mensaje ahí uno empieza con más fuerza.

Por lo que expresa, al leer el texto, ¿usted se pone en la piel del espectador?
Ése es el compromiso, si presiento que a la gente no le va gustar,  por más que al proyecto lo haga el actor con más convocatoria del momento, seguramente me va costar producir la obra. También es la conjunción de muchas cosas.  La elección de los actores, el director, y después una mística, algo que sobrevuela el ambiente del teatro que no vemos, pero  que hace al éxito.

Después de la elección del texto ¿qué sigue?
Generalmente una vez que está el libro, elijo al  director, y tengo una idea general de los actores. Después el trabajo de producción como la escenografía, el  diseño, la publicidad el vestuario. Son  cuatro meses de labor antes del estreno, para que la gente pueda disfrutar de un espectáculo de calidad.

¿Le gusta participar de los ensayos?
No, una vez que está todo elegido trato de dejar a los actores y el director  tranquilos en el período de  ensayo. Muy pocas veces, por pedido de ellos  me acerco a ver como están y doy mi opinión de lo que veo como un espectador más, no como productor.
¿A qué se debe esa postura?
No me meto porque mi función es otra y confío en el director y los actores que son los responsables de llevar adelante todo y son quienes se llevan los lauros. Mejor que trabajen tranquilos y sin presión.

¿Al elegir la obra sabe que va a gustar, o eso es imposible determinar?
Encontrar la obra que le guste a la gente y que se convierta en éxito no es fácil. Es muy difícil saber que va a funcionar o no. Nosotros trabajamos para que la gente venga a ver nuestros espectáculos. Si el público no va es un fracaso porque no cumplimos los objetivos. Convivimos siempre con éxitos y fracasos.

Nombró las palabras éxito y fracaso ¿Cómo convive con los extremos?
Tuve un montón de éxitos por suerte y fracasos también en mi carrera. Igualmente de los éxitos se entera todo el mundo, la realidad es que son más “correcaminos”. A los fracasos se los intenta cortar pronto y que pasen desapercibidos.

La gente tal vez no se entera, pero ¿Cómo convive usted y su entorno cuando las cosas no salen como espera?
Uno produce tanto que corre riesgos. Ya no pienso en que puede ser un éxito. Pienso que puede ser un fracaso, así después sufro menos. Lo que sí hay mucha gente involucrada, para los actores por ejemplo, es más difícil porque salen todas las noches a escena y es una cuestión de ánimo, sentimiento y piel. Personalmente lo que me preocupa no es el riesgo económico, sino toda la gente que participó y puso la pasión en este proyecto.  

Hablando de la gente ¿Usted produce para un tipo de espectador en particular?
No. La verdad que en este momento tenemos 10 obras fijas en Buenos Aires con distintos estilos y géneros. Por ejemplo “Vedettísima” con Cármen Barbieri, que es teatro de revista, diferente de “Taxi 2” que es una comedia.

¿Cómo es la relación con los dueños de los teatros?
Somos todos colegas, vivimos trabajando junto con los dueños de teatros, incluso tengo los propios, pero muchas de las obras van a otros teatros. La verdad que establezco buenas relaciones  con todos y no tengo problemas. Y me apoyan en la profesión

¿Hay algún actor o actriz con la que todavía no trabajó y le gustaría hacerlo?
La verdad que con el único que me hubiera gustado trabajar y hubiera sido un sueño y no pude por una cuestión generacional fue con Luis Sandrini. Me moría por trabajar con él. Al resto los respeto a todos pero no soy un gran consumidor de actores de teatro. Al estar en el negocio distingo quien me gusta  pero desde el lado empresarial, no desde el público. Ahora no sueño con trabajar con nadie.

¿Por qué Sandrini?
A Luis  Sandrini lo admiraba como público aún sin conocerlo, por su trabajo y películas. Una persona que hacía llorar y reír al mismo momento durante una hora y media. Fue único al igual que  Alberto Olmedo. Son irremplazables.

¿En la actualidad hay  comediantes que lo hagan reír?
Hay muy buenos comediantes y muy queridos. Carlos Calvo, Fabián Gianola  y Guillermo  Francella. Otro que me encanta por su estilo es  el “Puma” Gabriel Goiti. En Argentina hay un talento actoral interesante, que no se encuentra en todas  partes del mundo. Y lo ves en todos los rubros.

Uno de los sueños que no pudo cumplir fue el de trabajar con Luis Sandrini. ¿En la actualidad tiene nuevos objetivos o sueños por realizar?
 Amo el teatro, así que mi único objetivo a futuro es producir mucho teatro. A mí me gusta producir en cantidad. De  8 o 10 obras a la vez. La verdad que mi sueño es ser grande y seguir produciendo. No me planteo otros objetivos ni actividades. Soy un bicho de las tablas.

Después de todo lo que contó, de su amor y pasión por la profesión ¿Qué representa el teatro para usted?
Para mí el teatro es cultura. Aunque reconozco que dada la condición del país hay gente que no se puede acercar a las salas.

 ¿Qué podrá ver la gente en lo que resta de 2009?
Justamente ahora estamos hablando con el equipo de trabajo preparando las giras de verano. Tenemos 10 obras en cartel, algunas terminan, otras empiezan. Este año a Mar del Plata va “Fantástica” que será la nueva revista de Cármen Barbieri. Con Luis Brandoni y Patricio Contreras estrenamos en Buenos Aires  el 2 de septiembre en Congreso La Plaza “El regreso del Tigre”. Y otra novedad es que vamos a producir y estrenar, “Las chicas de calendario”, una obrad de mujeres que posan desnudas en un calendario para juntar un dinero que le es imprescindible. Ésas son algunas de las  novedades.

LA GRIPE A Y EL TEATRO

Es sabido que  a partir del brote de la gripe A se han tomado algunas medidas preventivas a nivel nacional y provincial para evitar el contagio. Entre ellas cerrar los teatros por la gran concurrencia de gente en espacios cerrados. ¿Cómo afectó al teatro lo que pasó con la gripe A?
La gripe A nos afectó demasiado. Fue uno de los rubros que más se perjudicó. En Buenos Aires las ventas cayeron estrepitosamente, fue así que los empresarios teatrales tomamos  la medida de suspender por diez  días la actividad.  Cayeron mucho las ventas. La gente tuvo temor, y prefirió parar y tener unos días de calma... Aunque en el interior fue más difícil porque las autoridades suspendieron la mayoría de las actividades sociales culturales y deportivas  y los teatros al ser la mayoría de los municipios o gobernaciones se vieron muy afectados.

¿Fueron excesivas las medidas tomadas por las autoridades en el caso de su rubro?
La salud de la gente es la prioridad en casos como el que vivimos, no sé si fue exagerada. Lo que sí fue muy parcial, tratar de que la actividad teatral fuera la más expuesta. Me pareció que no condice con la realidad, porque hay otras actividades más riesgosas que están las 24 horas abiertas como bares o restaurantes. En cambio el teatro abre dos o tres horas por día. Hay bancos, supermercados, medios de transporte, que pueden ser mucho más riesgosos para la salud de las personas que un teatro. Convivimos  con este tema y nos tuvimos que acomodar.

REACTIVAR LA CULTURA TEATRAL HISPANA EN MIAMI

Hace poco abrieron oficinas en el exterior. ¿Qué me puede contar al respecto?
Hace un tiempo que en Miami estamos trabajando con la colonia latina en un teatro que tenemos y hacemos algunas obras. La verdad que es un mercado muy chico  y uno no lo hace por una cuestión económica, es más por la pasión que siento hacia el teatro  y porque me gusta el país.

¿ Sólo la pasión por lo que hace lo motiva?
La verdad que también intentamos  reactivar la cultura del teatro en la gente hispana del sur de Florida que está bastante relegada y de a poco lo estamos implementando. Pero no con vistas de negocio, lo fuerte del trabajo está en Argentina.

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