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El secretario y ministro de Salud del Gobierno mexicano, Jorge Alcocer, informó hoy que son ya 79 los muertos como consecuencia de la explosión ocurrida el viernes en una toma clandestina de un conducto de combustible de la petrolera estatal Pemex en Tlahuelilpan, en el estado de Hidalgo, al norte de Ciudad de México.
Alcocer expresó en una conferencia de prensa del estado de los 81 heridos, de los cuales 66 continúan hospitalizados. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha asumido a todos los pacientes llevados a los hospitales de Magdalena de las Salinas y Lomas verdes, ha añadido el secretario.
Dos de los heridos fueron dados de alta y otro más salió del hospital por decisión propia, mientras que entre los aún internos hay afectados con quemaduras en más del 80 por ciento de su cuerpo.
"Es difícil. Es una evaluación tan dinámica y el panorama, sin dar número, es que sí hay pacientes graves con quemaduras en más del 80 por ciento del cuerpo, así como daños en sus órganos y tejidos", explicó en declaraciones al diario Excélsior.
La explosión se produjo alrededor de las 19.00 (hora local) del viernes tras una fuga de combustible a la que habían acudido cientos de personas de los municipios cercanos. Se calcula que cerca de mil personas se encontraban en el lugar para recoger combustible cuando se produjo la deflagración.
El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, lamentó el accidente y dio instrucciones para controlar el fuego y atender a las víctimas.
Desde el Ejército señalaron que intentaron frenar a las personas que querían apropiarse del combustible, pero se vieron superados por la multitud que acudió al lugar, ya que, según se ha sabido, en la zona no había gasolina legal ni ilegal para comprar.
"Mucha gente corría con el pelo y la ropa quemándose, pidiendo a gritos que los ayudaran; también vimos personas calcinadas", relató Eruviel Cerón, familiar de uno de los heridos que acudió al lugar tras la explosión, al diario La Jornada.
En la madrugada del sábado los familiares que buscaban a posibles víctimas se reunieron ante la biblioteca municipal de Tlahuelilpan reprocharon al alcalde, Juan Pedro Cruz, no haber gestionado ante el gobierno federal que las gasolineras del municipio hubieran sido surtidas.
"No había nada de gasolina, ni robada. Por eso muchos, entre ellos mi esposo, quisieron aprovechar la fuga para surtirse", denunció una de las mujeres.