La petrolera controlada por el Estado cuenta hoy con 22.000 trabajadores y el recorte ya está en marcha. El área de RRHH que dirige Fernando Dasso eligió tres vías para materializarlo: se jubilará a buena parte de los empleados que estén en edad para hacerlo y se abrió un programa de retiro voluntario para negociar una salida ordenada con aquellos empleados interesados en cambiar de rumbo profesional. Si no se llega a un acuerdo, la última vía es el despido.
El Directorio de la YPF –que desde diciembre responde a los lineamientos del gobierno de Mauricio Macri- aprobó la iniciativa hace algunas semanas. En la práctica, el
ajuste atravesará transversalmente todas las áreas de la compañía: desde la estructura gerencial y administrativa con base en Buenos Aires hasta los trabajadores de campos de las distintas unidades regionales.
El reordenamiento de YPF es parte de la metamorfosis de la compañía, la mayor petrolera del país, cuyo síntoma más evidente es la reducción en un 25% del Capex previsto para este año. Con la salida de Miguel Galuccio, que dejará su cargo de presidente y CEO el próximo 29 de abril, la compañía avanzará con un programa de readecuación: con una inversión en 2016 de US$ 4500 millones (1500 millones menos que en 2015), es necesario aggiornar la estructura operativa de la empresa.