Ayer, una cola de más de media cuadra daba cuenta del furor que causó el carnicero que, en la entrada de su negocio El Abuelo resume todos los cortes en tres valores: "lo más caro", el asado, el lomo y el vacío a 99,99 pesos el kilo, todo lo demás, a 89,99 y a 79,99 pesos.
El Abuelo está abierto de lunes a lunes. Domingo cuenta que sólo cierra los sábados para ir a la iglesia a agradecerle a Dios por tanto trabajo.
"A mí no me sirve poner un precio al que nadie pueda llegar. No te hablo de otras carnicerías, pero a los grandes súper se les fue la mano. Los precios se fueron a las nubes y yo te aseguro que la carne apenas subió unos 10 pesos", afirmó el carnicero, que ya cuenta con 86 años.
Su estrategia, mezclada con un toque de solidaridad, parece haber dado frutos: Domingo decidió achicar los márgenes de ganancias para poder vender más sin necesidad de aumentar los precios de la carne que en las grandes cadenas ya supera los 130 pesos el kilo. Las colas que pueden verse en las afueras de su negocio son la prueba de que está funcionando.