Rousseff, por su lado, aplazó una reforma ministerial hasta después de que sus aliados declarados, que obtendrían más espacio en el nuevo gobierno, le permitan salir airosa del procedimiento de destitución impulsado por la oposición en el Congreso.
"El palacio [presidencial] de Planalto no pretende realizar ninguna reestructuración ministerial antes de cualquier proceso de votación en la Cámara. No tocaremos nada ahora", dijo la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) a la prensa, tras efectuar una visita a la Base Aérea de Brasilia.
Esa decisión, adelantada por el diario O Globo, se debería al "miedo a las traiciones" en el momento en que cada diputado se pronuncie, hacia mediados de mes, sobre la conveniencia de abrir un juicio político a la mandataria. La coalición se vio fragilizada después de que el partido centrista PMDB, al que pertenece Temer, rompiera su alianza con Rousseff.