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Más de 10 mil personas que abonan a la teoría de que la pandemia de coronavirus se trata, en realidad, de una conspiración para darle vacunas a la gente y quitarle sus libertades, se manifestaron ayer en Londres, en la tradicional Trafalgar Square, desde donde marcharon por el centro de la capital de Inglaterra. Y todo hecho, en la amplia mayoría de los casos, sin utilizar tapabocas.
La multitud pidió que se terminen las restricciones impuestas por el gobierno de Boris Johnson, a pesar de que el Covid-19 se sigue extendiendo por Europa y, particularmente, en el Reino Unido. Los manifestantes tenían carteles desde los que afirman que las máscaras, lejos de proteger, reducen la inmunidad. Y llegaron a comparar a las restricciones impuestas con la "tortura infantil".
La proclama fue liderada por el grupo llamado "Unidos por la libertad" y reclamó enérgicamente por lo que ellos entienden como una farsa, pidiendo ponerle "fin de las mentiras del gobierno" y exigir la inmediata la restauración de todas las libertades. Uno de los líderes de la marcha fue el escritor Piers Corbyn quien, acosado por los policías que le pedían que se pusiera un barbijo, les contestó que "dejaran de servir a los psicópatas y únanse a nosotros", mientras la multitud lo ovacionaba.
Los organizadores insistieron con esta teoría y etiquetaron a los funcionarios políticos del Reino como "terroristas que están librando una guerra contra la propia gente de este país. Ésta es una agenda política para cometer un genocidio masivo contra la población", indicó Corbyn, quien agregó que "nada es más importante ya que el tiempo es muy corto: el gobierno está votando por una extensión de dos años de sus poderes de emergencia Covid-19 en septiembre de 2020. Los primeros seis meses fueron un desastre, ¡no se debe permitir que esto continúe! Tenemos que tomar una posición".
En la manifestación había varios carteles y en ellos podían leerse frases del estilo de "no más encierros, no distanciamiento social, no máscaras"; "basta de seguimiento y rastreo"; "sin pasaportes sanitarios, sin vacunas obligatorias, sin nueva normalidad"; "restauración ya de todos los derechos humanos que han sido violados".
Sonia Poulton, una de las activistas que formó parte de la organización de esta marcha, le pidió a la gente "que salga a la calle" y fijó su postura insistiendo que la multitud que fue a la marcha lo hizo para "hacer oír su voz en contra de las vacunas obligatorias, las máscaras obligatorias, cualquier cosa obligatoria, en realidad. No más bloqueos, no más negocios de segunda ola", en referencia al rebrote que está afectando a buena parte del mundo que para este grupo es, también, un engaño.
Otro de los principales teóricos de que todo es una gran conspiración es David Icke, quien también le habló al público frente al Parlamento. Icke había saltado a la fama en mayo cuando vinculó el inicio del coronavirus con una movida de las grandes corporaciones mundiales para promover la nueva conectividad móvil de 5G.
La Policía indicó que los agentes entregaron a los manifestantes una carta en la que se les explica claramente que están al límite de cometer un delito. Luego, la fuerza Metropolitana dio a conocer el contenido de ese texto dado a los organizadores y manifestantes, donde les pidieron "encarecidamente que no asistan a ninguna reunión grande para protegerse a sí mismos y a los demás. Todavía estamos en medio de una pandemia mundial".