"Quiero comentarles que hoy a las 19, fui citado a la Jefatura de Policía para ser notificado del cese de las acciones sumarias en mi contra", informó el efectivo que había quedado en el ojo de la tormenta a raíz de una publicación en la que pedía orar por un colega contagiado de Covid.
“Se agravó el estado de uno de los policías positivos de Covid-19. Pedimos oración”, es todo lo que rezaba la publicación hecha en julio por el uniformado en un grupo privado de Facebook. A partir de la misma, desde la Dirección de Seguridad se pidió iniciar una investigación y hasta se habló de posiblemente sancionar al efectivo, por “generar conmoción y alarma en la familia del policía internado que en verdad estaba fuera de peligro”.
El tema que dio a conocer este medio tuvo una amplia repercusión en las redes y el Consejo de Pastores Evangélicos de Neuquén emitió un comunicado de apoyo al efectivo investigado el martes.
“La oración es un acto de fe. La oración es un acto de confianza. Un pedido de oración jamás será un acto de alarma, ni que cause conmoción social”, destacaron desde el Consejo, y detallaron: “Es irrelevante quién hace el pedido de oración, ya sea un policía, un político, un maestro, un padre de familia, un empresario, un pastor o sacerdote, una madre soltera, un adolescente, joven, adulto o anciano. Todos los habitantes de la tierra tienen el derecho humano a tener fe y esperanza”.
Luego, el obispo neuquino Fernando Croxatto también prestó su respaldo y recibió al cabo en la Catedral, el día miércoles.
“Tuvimos una reunión de escucha, acompañamiento y contención frente a algo que nos resulta totalmente insólito e incomprensible. Parece que detrás hay alguna otra cosa oculta, algún otro interés. No cabe en la cabeza de nadie que por pedir una oración, algo tan sencillo, tan simple, tan bueno y tan profundo, en medio de esta pandemia, se tome esa medida”, reveló a LU5 el obispo.
El abogado del policía, Gustavo Lucero, había expresado a LMN: “Acá están yendo contra un policía que lo único que hizo fue pedir oración por un compañero. Están haciendo un patrullaje cibernético como si se tratara de un terrorista internacional”.
Tras el caudal de apoyo hacia el uniformado, finalmente se resolvió no avanzar con las actuaciones. "Quiero resaltar en primer lugar, que este resultado es gracias a la voluntad de Dios, quien no me abandonó en uno de los mas injustos momentos de mi vida", expresó el efectivo en su comunicado.
Además, agradeció la difusión que se brindó al tema, a su abogado, a los miembros del clero que se involucraron en la discusión y a su familia por acompañarlo "en este momento de tanta preocupación, incertidumbre e impotencia". "Nunca he utilizado mi perfil con la intención de dañar a alguien, sí para generar conciencia y principalmente empatía para con los miembros de las fuerzas, que tan demonizados somos y que tan poco nos reconocen las acciones buenas", manifestó.
Por otra parte, el cabo detalló que esperan generar un cambio en el funcionamiento de algunos aspectos internos de la fuerza, tomando como base lo sucedido.
"Si bien esta vez, y por el gran apoyo recibido, las autoridades directivas de la Policía vieron conveniente no sancionarme, no quita el hecho de que los policías somos perseguidos por cosas incoherentes la mayor parte del tiempo, y eso no puede seguir ocurriendo. Por ello y porque ya hemos presentado este caso ante la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia, pido a las autoridades ministeriales de Seguridad y de la Secretaría de Derechos Humanos, que trabajen en conjunto con la Jefatura de Policía para materializar un cambio de paradigma dentro de la fuerza, no con el fin de perjudicar a ningún directivo ni a ningún jefe, sino para cambiar las situaciones de fondo que afectan a la fuerza y con ella nos vemos perjudicados quienes integramos la institución", concluyó.