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Argentina tiene un lugar asegurado en el Mundial de Motociclismo, pero primero deberá remodelar su circuito. Cuándo comienzan las obras y todo el detalle.
El Autódromo Oscar y Juan Gálvez de Buenos Aires se transformará con una inversión de US$150 millones para sumarse al calendario de MotoGP en 2027. El proyecto, liderado por Hermann Tilke, el diseñador de muchos circuitos de Fórmula 1 en la actualidad, tiene también la ambición de volver a atraer a la Máxima en el corto plazo, aunque todo esto implica cambios profundos en el trazado, entre ellos la desaparición de sectores icónicos.
Las obras, anunciadas este lunes por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y el piloto y empresario Orly Terranova, comenzarán en octubre de este año y finalizarán en febrero de 2027, un mes antes del retorno del MotoGP.
El proyecto contempla dos fases: primero, lograr la homologación Federación Internacional de Motociclismo (FIM) para el MotoGP; luego, alcanzar el Grado 1 de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), condición indispensable para que vuelva la F1.
El nuevo circuito tendrá 4.340 metros de extensión, 14 curvas (nueve a la derecha y cinco a la izquierda) y una velocidad media de 177 km/h, con vueltas estimadas en 87 segundos. La propuesta también incluye un paddock elevado con visión panorámica de casi todo el trazado y una completa remodelación de los boxes y las zonas de seguridad.
Entre los cambios más significativos, se confirmó que dejarán de utilizarse los circuitos 9 y 12, tradicionales en el automovilismo argentino. El primero fue durante años el predilecto del TC2000 y recibió a la Fórmula 1 en los años 70 -en su regreso de los 90 se usó el 6-. El segundo, todo un emblema del Turismo Carretera. De hecho, se presume que la presentación del TC el 24 de agosto, será la última vez en que se correrá en el circuito 12, el más largo del autódromo, con poco más de 5.600 metros de cuerda.
La reconfiguración también afectará sectores emblemáticos: la S del Siervo, el Curvón de Salotto, la Chicana de Ascari, la recta del Lago y la recta del fondo ya no formarán parte del nuevo diseño. Además, la horquilla será modificada y se eliminará por completo la Tribuna 15, punto de encuentro de la hinchada de Chevrolet.
El kartódromo también será demolido para extender la recta principal, clave para alcanzar los 320 km/h que se proyectan como tope de velocidad en MotoGP.
“Es un proyecto serio que busca llevar el autódromo al siglo XXI”, explicó Felipe McGough, uno de los impulsores del regreso de la Fórmula 1 a la Argentina en los años noventa. McGough, presente en el evento de anuncio, señaló que la modernización del circuito es un paso imprescindible para atraer eventos de primer nivel: “El sacrificio vale la pena. Sin MotoGP o F1 sería difícil justificar una inversión de esta magnitud”.
En ese sentido, y aunque algunos sectores históricos desaparecerán, el director del autódromo, Joaquín Orlando, aclaró que el objetivo no es anular por completo el circuito 12. Sin embargo, su uso podría quedar relegado ante la prioridad de cumplir con los estándares de seguridad internacionales que exigen MotoGP y la FIA.
A su turno, Tilke, por su parte, enfatizó que la obra se diseñó considerando no solo las exigencias técnicas, sino también la experiencia del público: la capacidad proyectada superará las 125.000 personas, con instalaciones a la altura de los principales trazados del mundo.
Con este rediseño, Buenos Aires busca posicionarse como uno de los pocos circuitos de la región –junto con Interlagos, en San Pablo, Brasil– con doble homologación internacional. Si se concreta, sería la primera vez en 30 años que el país vuelve a estar en condiciones de recibir a la máxima categoría del automovilismo mundial.
La nostalgia por los sectores clásicos convive con el entusiasmo de volver a ver a los mejores pilotos del planeta acelerar en suelo argentino. El desafío ahora será materializar la obra en tiempo y forma, y demostrar que el Gálvez puede volver a ocupar un lugar de privilegio en el mapa del deporte motor global.