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La Ferrari de Carlos Menem: el insólito destino que tuvo el súper deportivo del escándalo

En el estreno de la serie, un auto y una historia de novela: motivó la sanción de leyes, participó de una campaña de vino y hasta la manejó Michael Schumacher.

El reciente estreno de la serie biográfica sobre Carlos Menem volvió a poner en circulación una de las escenas más recordadas y controversiales de los años 90: la del entonces presidente al volante de una Ferrari 348 TB, atravesando la ruta a casi 200 km/h y sin pagar peajes para llegar a Pinamar en apenas dos horas de viaje.

La foto del riojano ese 3 de enero de 1991, con chomba rosa y sonrisa amplia, bajando del bólido rojo en la Costa Atlántica fue todo un símbolo de una época de excesos y ostentación. Pero además marcó el primer gran capítulo de una travesía insólita para el auto, que cambió de manos varias veces y terminó siendo promocionado hasta en cajas de vino.

La Ferrari había sido un regalo del empresario italiano Massimo del Lago, por entonces interesado en quedarse con la concesión de una autopista en el conurbano bonaerense. Menem, conocido por su pasión por los “fierros”, no esperó para probarla, y semejante exhibición encendió la polémica.

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“La Ferrari es mía, mía”, respondió a la defensiva el presidente ante la prensa cuando le preguntaron si pensaba donarla al Estado. La frase se volvió famosa y alimentó la controversia política y mediática, especialmente en un país que el año anterior había visto cómo el costo de vida aumentaba un 1.343,9%, y que por esos días, con el dólar disparado, se enteraba de nuevos aumentos en los precios de los combustibles.

El escándalo también dejó una consecuencia institucional: años más tarde, el Congreso sancionó la Ley 25.188 de Ética en el Ejercicio de la Función Pública. Entre otros puntos, la norma establece que los regalos recibidos por funcionarios en el ejercicio de su cargo deben pasar al patrimonio del Estado, justamente para evitar situaciones como la que protagonizó Menem con la Ferrari.

Un deportivo italiano que desató un escándalo

La Ferrari 348 TB nunca pasó inadvertida, ni siquiera antes de este escándalo. Con su diseño moderno, faros escamoteables y líneas agresivas, representaba una evolución de la icónica Testarossa, con la que en muchos medios la confundían.

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La hija de Carlos Menem, Zulemita, con la torta que mandó a hacer en 2020 para festejar los 90 años su padre: allí, casi 30 años después, la Ferrari volvió a ser protagonista.

La hija de Carlos Menem, Zulemita, con la torta que mandó a hacer en 2020 para festejar los 90 años su padre: allí, casi 30 años después, la Ferrari volvió a ser protagonista.

Se trataba de un modelo coupé fabricado entre 1989 y 1993, con motor V8 de 3.4 litros, 32 válvulas y una potencia de 300 CV. Con tracción trasera y caja manual de cinco velocidades, podía acelerar de 0 a 100 km/h en menos de seis segundos y alcanzar los 275 km/h de velocidad máxima.

En plena crisis económica, su presencia en manos del presidente generó indignación. Las sospechas sobre el objetivo del obsequio se multiplicaron: Del Lago buscaba quedarse con una concesión vial, y el gesto fue interpretado por muchos como una coima. La presión fue tal que Menem terminó entregando el auto al Estado, que lo puso en subasta a mediados de ese mismo 1991.

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El primer remate fracasó por falta de interesados. En el segundo intento, a fines de ese año, hubo varios oferentes, entre ellos el mediático Jacobo Winograd. La mejor oferta la hicieron tres socios de Chivilcoy que organizaron una rifa, pero el valor del bono era tan elevado que el proyecto no funcionó. Vendieron el auto a los pocos meses.

La Ferrari de Menem: de símbolo presidencial a promoción de vino en caja

El siguiente propietario fue una bodega mendocina: Bodegas y Viñedos Garbín, que compró la Ferrari para promocionar su popular vino de mesa “Pico de Oro” en envase de cartón. Durante un año, el deportivo recorrió el país como parte de una campaña publicitaria: por cada caja comprada, el consumidor recibía un cupón para participar del sorteo. La estrategia fue un éxito y elevó un 10% las ventas.

El sorteo se realizó a fines de 1996 y el ganador fue Carlos Villalba, un vecino de Ciudad Evita, en La Matanza. Pero no se la quedó, tampoco: pocos días después de recibirla, la puso a la venta por US$100.000.

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La emblemática Ferrari 348 TB. Foto: Ferrari.

La emblemática Ferrari 348 TB. Foto: Ferrari.

Uno de los interesados fue Herminio Cimino, un empresario metalúrgico de Ramos Mejía y fanático de los autos deportivos, que terminó siendo su dueño durante una década y la llevó a distintas exhibiciones. Es más: en 1998, durante los días previos al último Gran Premio de Fórmula 1 disputado en Argentina, Cimino llevó la Ferrari al Autódromo de Buenos Aires, donde un tal Michael Schumacher, que participaba del evento, la vio y pidió probarla. El alemán dio algunas vueltas con ella y se ve que le trajo suerte, porque ese fin de semana ganó la carrera.

Con el tiempo, en 2006 el vehículo pasó a manos de Juan Nápoli, actual presidente del Banco de Valores, y en 2013 del expresidente de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez. En 2015 quedó en poder de los empresarios Aldo y Dahian Rochini.

Menem, por su parte, nunca se olvidó de ella. Tal es así que en su último cumpleaños, en 2020, su hija Zulemita le regaló una torta decorada con una réplica de mazapán del auto y una figura de él mismo con la mano derecha apoyada sobre el techo, como en una icónica foto que le tomaron en Olivos.

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