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La vida útil real depende del uso, del tipo de camino y del estado general del auto. Se debe chequear periódicamente este elemento para viajar más seguro.
Muchos conductores aún creen que los amortiguadores se cambian “cada 10 mil kilómetros” o “cada dos años”. Pero la realidad es que no hay una cifra exacta: el desgaste depende más del uso y del estado de los caminos que de lo que marca el cuentakilómetros.
Lo importante es entender cómo funciona esta pieza clave de la suspensión y las señales que marcan su desgaste. En las calles argentinas -donde abundan los pozos, lomas de burro y empedrados- los amortiguadores trabajan mucho más de lo que imaginamos. Mantienen las ruedas pegadas al piso, controlan el rebote del auto y hacen que la suspensión no se “desboque” después de cada irregularidad del camino.
Amortiguadores, un elemento que genera estabilidad en el auto.
Cuando fallan, el vehículo pierde estabilidad, se vuelve más impreciso y aumenta la distancia de frenado. Por eso su mantenimiento es importante: es seguridad pura. Una amortiguación agotada modifica el comportamiento del auto, compromete los sistemas electrónicos como ABS y ESP, y hace más difícil reaccionar ante una maniobra brusca.
No hay cifras exactas o absolutas que indiquen cada cuánto se deben cambiar los amortiguadores en Argentina, pero sí algunos rangos orientativos que sirven como guía para cualquier auto en Argentina.
Algo fundamental: siempre se cambian de a pares (los dos delanteros juntos o los dos traseros juntos). Cambiar solo uno desbalancea el auto y afecta su comportamiento en frenadas y curvas.
Aunque no haya una fecha fija para reemplazarlos, el auto siempre avisa. Es fundamental estar atento para ver si aparece alguna o varias de estas señales, porque significa que es momento de ir al taller:
Dejarse estar y no cambiar los amortiguadores a tiempo puede traer consecuencias graves, como tener una pérdida de control del vehículo y terminar estrellado.
Cuando los amortiguadores dejan de trabajar como corresponde, pasan las siguientes cosas:
En situaciones críticas -como frenar fuerte en una esquina o esquivar un obstáculo- un auto con mala amortiguación se convierte en un vehículo impredecible.
Aunque no reemplaza la inspección de un mecánico, podés hacer una verificación simple:
Si tenés dudas, lo ideal es llevarlo a un taller y pedir una revisión completa de suspensión.