Advierte sobre una condición del camino que puede provocar daños en vehículos y accidentes. En qué tipo de rutas y caminos suele aparecer.
Las señales de tránsito cumplen una función clave para anticipar riesgos y ayudar a que la circulación sea más segura. Algunas indican prohibiciones, otras brindan información y un grupo muy importante advierte sobre peligros que pueden aparecer más adelante en el camino.
Entre ellas se encuentra una señal preventiva que suele generar dudas entre muchos conductores. Se trata del cartel amarillo con forma de rombo que muestra un automóvil mientras proyecta pequeñas piedras hacia un costado.
Aunque es más frecuente verla en rutas o caminos rurales, también puede aparecer en accesos urbanos, zonas de obras viales o sectores donde el estado de la calzada requiere una atención especial por parte de quienes conducen.
La señal que aparece en la imagen se denomina "Proyección de piedras" y advierte sobre la presencia de grava, ripio o material suelto sobre la superficie de la calzada. Está incluida en el catálogo de señalización previsto en la Ley Nacional de Tránsito 24.449.
Su objetivo es alertar a los conductores acerca del riesgo de que las ruedas de los vehículos levanten piedras que puedan salir despedidas a gran velocidad. Estas partículas pueden impactar contra otros vehículos, motociclistas, ciclistas o peatones, generando daños materiales e incluso lesiones.
La señal está representada por un rombo amarillo con borde negro, donde se observa un vehículo proyectando piedras hacia uno de sus laterales.
Esta advertencia es habitual en distintos tipos de caminos donde existe material suelto sobre la superficie. Entre los lugares más comunes donde puede aparecer se encuentran:
En muchos casos se coloca varios metros antes del sector peligroso para que los conductores puedan reducir la velocidad con anticipación. También puede aparecer de manera temporal cuando se realizan trabajos de mantenimiento sobre la calzada.
El principal riesgo asociado a esta señal es que las piedras sean despedidas por las ruedas de los vehículos y golpeen a otros usuarios de la vía. Un impacto de este tipo puede provocar la rotura de parabrisas, lunetas, ópticas, espejos o pintura de otros vehículos.
En el caso de motociclistas y ciclistas, el peligro es aún mayor porque una piedra proyectada puede causar lesiones directas o generar una pérdida de control del vehículo.
Además, cuando hay grava suelta sobre el asfalto, también disminuye la adherencia de los neumáticos, aumentando las posibilidades de derrapes, frenadas más largas o pérdidas de estabilidad.
Cuando se encuentra este cartel, los especialistas recomiendan adoptar algunas medidas preventivas para minimizar riesgos:
Estas acciones ayudan a atravesar el sector de manera más segura y reducen las posibilidades de sufrir daños por la proyección de piedras o por una pérdida de adherencia del vehículo.