Los efectivos individualizaron al adolescente a las pocas cuadras del lugar señalado. Al detenerlo, no opuso resistencia. Como parte del procedimiento, lo palparon y encontraron entre sus ropas un arma de fabricación casera y diversos cartuchos de distintos calibres.
Lo peor se vivió pocos minutos después, ya que al lugar llegó un grupo de amigos del delincuente, que intentaron evitar que se lo llevaran detenido con agresiones al patrullero y a los agentes.
Según informaron desde la Unidad 79, fueron alrededor de 20 las personas que intentaron liberar al chico a la fuerza, atacando a los efectivos con piedras y ladrillos, además de provocarle diversos destrozos al patrullero.
Luego de la batahola, el menor –con importantes antecedentes penales– pudo ser trasladado a la subcomisaría del barrio, donde se le dio intervención a Promoción Familiar. Finalmente fue entregado a sus padres.
Por la batalla campal, en cambio, ninguna persona resultó detenida.