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La aplicación de las tres dosis contra el coronavirus a los 30 abuelos del Hogar Ancianos de las Hermanitas de los Pobres les salvó la vida. Durante las últimas dos semanas se vivió un nuevo brote de COVID del que poco a poco se fueron recuperando.
“Tuvimos un brote y la semana pasada les dimos el alta. Todos, los 30 abuelos del Hogar de Ancianos tuvieron COVID y al 100% le dimos el alta, no falleció ninguno”, señaló con alivio la directora Asociada del Hospital Castro Rendón y directora (ad honorem) del Hogar de Ancianos Hermanitas de los Pobres, Adelaida Goldman.
El primer brote en el Hogar fue en octubre del 2020. Le médica recordó que, en esa oportunidad, aún sin contar con la vacuna contra el coronavirus, falleció el 30% de los adultos mayores en el momento en que estaban transitando la enfermedad. Porcentaje que se elevó al 40% como consecuencias de las secuelas de la enfermedad.
Goldman dio que algunos que no murieron con el brote del COVID, pero lo hicieron al mes o a los dos meses por afecciones pulmonares, por infarto o ACV, dado que la enfermedad los había dejado deteriorados. "Hubo entre un 30 y 40% de fallecidos en el primer brote de COVID, ocurrido en octubre de 2020, que coincidió con la primera ola", puntualizó.
Este segundo y último brote comenzó hace unas dos semanas. Dijo que empezó a manifestarse síntomas compatibles con COVID uno de los 30 abuelos, a pesar de que no recibían visitas y cumplían con todos los protocolos. "Creemos que fue un empleado, pero no podemos afirmarlo. También es verdad los abuelos que van al oftalmólogo, que las monjas entran y salen para la colecta y que un cura va a dar misa y que tuvo COVID", agregó.
Explicó que empezaron con síntomas, se hisoparon y fueron positivos. Todos leves, ninguno con requerimiento de oxígeno, ninguno se internó. Pasaron los diez días y de a uno se fueron dado el alta y hoy no tenemos ninguno con nada. Uno hizo una neumonía, pero con antibióticos, domiciliaria", detalló la médica a LM Neuquén.
Se trata de adultos mayores que van de los 70a los 98 años. "Mismo virus, mismos pacientes con la misma vulnerabilidad de ser de riesgo, con comorbilidad y otro resultado. ¿Qué cambió? Fue la vacuna, todos tienen las tres dosis", sostuvo Goldman.
E incluso contó que el padre Juan Carlos volvió a contagiarse de COVID, quien es diabético, tiene sobrepeso y estuvo muy mal la primera vez. A diferencia de la primera vez, en esta oportunidad los síntomas que se le manifestaron no fueron más allá de un resfrío.
La médica señaló que los que todavía no se vacunaron, cuentan con toda la información para hacerlo. Es una población estimada en unas 40 mil personas, que aún no lo habrían hecho.
"Si se van a enfermar (los no vacunados) habría posibilidad de ir atendiéndolo sin sacar medios. Aún cuando sos libres de decidir no vacunarte cuando te enfermes puede ser que yo no te pueda atender. En este caso al estar con menos tensión el sistema sanitario, uno puede acompañar estas decisiones", agregó.
La emergentóloga hizo hincapié en que “el tema es que en ellos está mutando el virus. Al tener mayor nivel de replicación tiene más probabilidad de mutación. El cuco es que no aparezca una nueva variante donde las vacunas no hagan efectos, que no es el caso de ahora, o donde a pesar de las vacunas las consecuencias sean diferentes".