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La estampida de los precios de la carne para el consumo interno no se detuvo con la intervención del gobierno en las exportaciones ni con los controles lanzados sobre las bocas de expendio minoristas para intentar ponerle un freno. En la provincia, las carnes aumentaron 73 por ciento en un año, muy por encima de la inflación y de cualquier negociación paritaria. A la vez, el consumo se contrajo.
Si bien los lácteos y los huevos tuvieron una inflación mayor, la incidencia de la carne en la inflación de la comida es superior. Según los registros de ventas de los supermercados neuquinos, la carne es el segundo rubro con más ventas entre los alimentos, después de los productos de almacén, que se contemplan en conjunto en las estadísticas.
Mientras crecían los precios en términos exorbitantes se fue resintiendo la demanda, al menos en los supermercados, de los que se conocen estadísticas de ventas de forma periódica. Mientras los precios aumentaron por encima del 70 por ciento en marzo respecto al mismo mes de 2021, según la Dirección Provincial de Estadísticas y Censos, en un año la facturación de las carnicerías de los supermercados neuquinos creció en torno al 54 por ciento, de acuerdo a la última encuesta sobre ese sector del comercio del INDEC, con datos de enero de este año.
Los precios de la comida crecieron cuatro puntos por encima de la inflación general del último año en Neuquén. La diferencia es similar a la estimada por el INDEC entre el crecimiento de los salarios registrados y el del índice de precios al consumidor. No obstante, detrás del índice general de inflación de los alimentos hay tela para cortar.
La inflación anual llegó al 52,8 por ciento en marzo en Neuquén, según Estadísticas y Censos. Y la de los alimentos trepó al 56,29 por ciento. Los vaivenes de los precios de los productos comestibles explicaron 31 puntos de los casi 53 que creció el IPC provincial en marzo respecto al mismo mes del año pasado.
El nivel de aumento de precios de la carne registrado por el organismo provincial de estadísticas en bocas de expendio al consumidor de la capital provincial supera al demostrado en el mercado en pie, que rondó el 60 por ciento interanual en marzo, informó la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA).
Los consumidores neuquinos demostraron sentir el golpe de la hiperinflación en las carnicerías, como lo demuestran las ventas de los supermercados. Esa merma es coincidente con la registrada en la faena total de la industria nacional, que se contrajo en toneladas un 3,8 por ciento en un año, según los datos de marzo, o un 2,6 por ciento menos si comparan las faenas del primer trimestre con las del mismo lapso anterior.
Más datos: el consumo percápita de carne en el país se contrajo 12 por ciento desde marzo de 2019. Mientras que en el último año cayó en torno al 2,6 por ciento.
En Neuquén, en los últimos dos años la carne fue el producto de consumo masivo que más aumentos de precios presentó.
Los incrementos de precios de las frutas y verduras se moderaron luego de mantenerse entro loas más estrepitosos el año de la irrupción de la pandemia. La fruta es el producto con la suba de precio más corta de todos los medidos en la canasta de alimentos contemplada para la determinación del IPC.
El incremento de los precios de las frutas fue del 39,6 por ciento el último año en Neuquén y el de la verdura del 44,5 por ciento. A la vez, la inflación fue del 52,9 por ciento. El desempeño de ambos es opuesto al de hace un año.
En marzo del año pasado, las frutas presentaban un incremento interanual del 77,6 por ciento, el más alto de todos los productos alimenticios medidos por el organismo de estadísticas de la provincia. Mientras que las verduras, presentaban una inflación anual del 50 por ciento. El IPC neuquino había aumentado 40 por ciento en el mismo tiempo.
En cuanto al consumo, las ventas de frutas y verduras en los supermercados crecieron en términos de facturación en torno al 58 por ciento en enero respecto al año anterior. Se corrobora un crecimiento neto de la demanda de frutas y verduras a la par de la moderación de la inflación sectorial.
El desempeño de los precios de los productos lácteos y los huevos en la provincia encendió las alarmas. Crecieron como los de ningún alimento desde marzo del año pasado, en torno al 76 por ciento, contra una inflación general del 52,4 por ciento.
Junto a la carne, los lácteos componen la zona roja de la inflación, contra la que el presidente Alberto Fernández declaró una guerra, pero hasta ahora no consiguió resultados favorables.
Las ventas registradas por los supermercados de la provincia en las góndolas de los lácteos treparon en torno al 64 por ciento, según los datos de la última encuesta del INDEC.
Los precios crecen más aceleradamente que la facturación. Como sucede con las ventas de carnes, las estadísticas indican que los aumentos desorbitados de precios tienen como efecto una contracción de la demanda.