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Por Guillermo Elia
La desaparición forzada de Sergio Ávalos parece llegar a un punto de inflexión donde los patovicas de Las Palmas (policías, gendarmes y militares) tienen los días contados, ya que si la Justicia Federal no los procesa, la familia del estudiante dará a conocer públicamente sus nombres y el rol que cumplieron en esta oscura trama.
El pacto de silencio sellado por los patovicas incluyó un relato de lo que ocurrió esa noche que quedó escrito en una hoja que fue secuestrada, en 2003, en la casa de unos de los responsables de la seguridad del boliche.
En ese papel, se dejaba sentado que todos tenías que decir que había sido una noche tranquila en la que no había pasado nada. De ese absurdo relato, no se han corrido ni una línea los policías involucrados ya que a esta altura de la historia saben que la pena que les puede caber es de prisión perpetua y el escarnio de toda la sociedad ya que Ávalos sigue siendo, a casi 15 años de su desaparición, una herida abierta para los neuquinos.
Todos tenías que decir que había sido una noche tranquila en la que no había pasado nada
La hoja secuestrada fue analizada por peritos calígrafos que dejaron comprometido al jefe de la seguridad del local bailable.
Para la querella, no caben dudas de que a Sergio lo mataron adentro del boliche y luego lo sacaron. Es por eso que están pidiendo el procesamiento de los patovicas y en caso de no confirmarse a fin de mes darán a conocer con nombre y apellido a cada uno de ellos y el rol que cumplieron en esta oscura trama de la desaparición del estudiante.
Por ahora, han presentado un oficio para poder peritar los videos VHS de las cámaras de seguridad de la noche de la desaparición y así poder identificar a la prostituta vip que según un testigo, bajo reserva y protegido, vio como mataban y sacaban a Sergio del local.
La joven, que hoy debe rondar los 45 años, pertenecía a un selecto grupo de prostitutas que participaban con gente encumbrada, entre ellos un funcionario de primera línea del gobierno de Jorge Sobich, de fiestas donde abundaba el alcohol, el sexo y la droga.
La mujer, cuando la causa pasó al fuero federal en 2014 y se comenzó a mover nuevamente, decidió irse de la provincia. Y el testigo fue apuñalado la noche antes de declarar en el julio de 2017.
La desaparición forzada de Sergio Ávalos no deja de sumar intrigas.
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