La vacuna retrasó la reaparición del tumor y ayudó a evitar que la enfermedad se disemine. Los detalles de este tratamiento inédito.
Una vacuna personalizada contra el melanoma desarrollada por Moderna y Merck tuvo resultados positivos en un estudio clínico de fase 3. El tratamiento pudo retrasar la reaparición y propagación del cáncer en pacientes que habían pasado por una cirugía. El ensayo combinó la vacuna experimental intismeran con Keytruda, una inmunoterapia que ya se utiliza contra distintos tumores.
¿El resultado? Los participantes que recibieron ambos medicamentos obtuvieron mejores números que aquellos tratados solo con Keytruda.
Este es el primer estudio avanzado que demuestra beneficios de una vacuna de ARN mensajero diseñada a partir de las mutaciones de cada tumor. Las compañías comenzaron a dialogar con las autoridades regulatorias y estiman que el tratamiento podría estar disponible durante 2027 si consigue las autorizaciones necesarias.
Intismeran no previene la aparición del cáncer como las vacunas tradicionales contra enfermedades infecciosas. Su objetivo es reducir las posibilidades de que el melanoma regrese después de que el paciente se sometió a una operación para retirar el tumor. Cada dosis se produce de manera individual. Se analiza una muestra del tumor extirpado, se identifican sus mutaciones particulares y luego se seleccionan las que podrían servir para que el sistema inmunitario reconozca las células cancerosas.
A partir de esa información se fabrica una vacuna de ARN mensajero capaz de codificar hasta 34 neoantígenos. Una vez administrada, enseña al organismo a detectar las características propias del tumor y activa una respuesta de las células T contra posibles restos de la enfermedad.
El tratamiento se complementa con Keytruda, cuyo principio activo es el pembrolizumab. Esta inmunoterapia bloquea uno de los mecanismos utilizados por las células cancerosas para ocultarse de las defensas del cuerpo.
El estudio INTerpath-001 sumó a 1.137 pacientes con melanoma cutáneo de alto riesgo en estadios IIB a IV. Todos habían atravesado una cirugía para retirar por completo los tumores detectados, pero conservaban posibilidades elevadas de sufrir una recaída. Los participantes fueron divididos en dos grupos. El primero recibió hasta nueve dosis de intismeran junto con Keytruda, y el segundo fue tratado con la inmunoterapia y un placebo durante aproximadamente un año.
La combinación cumplió el objetivo principal de prolongar la supervivencia sin recurrencia, es decir, el período durante el cual el cáncer no reapareció. También alcanzó el objetivo secundario relacionado con la supervivencia sin metástasis a distancia.
Moderna y Merck informaron que las diferencias fueron estadística y clínicamente relevantes, aunque todavía no difundieron las cifras completas del ensayo. Los resultados detallados serán presentados en un próximo congreso médico y deberán ser evaluados por especialistas independientes.
Un estudio anterior de fase 2, realizado con una cantidad menor de pacientes, había mostrado una reducción del 49% en el riesgo de recurrencia o muerte después de cinco años. También registró un descenso del 59% en el riesgo de metástasis distante o fallecimiento.
Moderna y Merck ya tienen conversaciones con organismos regulatorios para definir los próximos pasos. La aprobación, sin embargo, todavía no está garantizada. Las autoridades deberán examinar los datos completos, confirmar la magnitud del beneficio y evaluar la seguridad antes de permitir su comercialización.
Las empresas no definieron cuánto costaría el tratamiento. Su fabricación será más compleja que la de una vacuna convencional porque cada versión deberá prepararse a partir de las mutaciones del tumor de un paciente específico.