Un trabajo realizado por una Universidad europea permite comprender cómo los gatos procesan las emociones humanas.
De acuerdo a la mirada de algunos expertos, el argentino suele humanizar a las mascotas, puesto que una gran parte de las personas afirma que, de algún modo, su animal doméstico es como un hijo, una actitud que predomina entre las mujeres, los menores de 50 años y en los niveles socioeconómicos más bajos. Recientemente, un estudio de la Universidad de Bari (Italia) reveló de qué manera los gatos procesan las emociones humanas. ¿Cómo las perciben? ¿Qué sienten estas mascotas?
Cabe recordar que, según diversos estudios publicados, 8 de cada 10 argentinos tienen al menos una mascota en su hogar. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, la tenencia de animales domésticos alcanza el 59%. Los perros se ubican en el primer puesto de las preferencias, con el 78% de los encuestados, en tanto que los gatos se posicionan en el segundo escalón (51% de los encuestados).
Según un estudio, los gatos advierten que sucede algo significativo cuando escuchan una vocalización humana intensa, aunque no logran identificar con precisión qué emoción expresa esa voz y no distinguen entre risas, llantos o gritos.
De acuerdo al trabajo realizado por la Universidad de Bari, los gatos -ante la reproducción de grabaciones con distintos tipos de vocalizaciones humanas- adoptaron una actitud de vigilancia moderada, marcada por las orejas orientadas hacia los costados, pupilas más abiertas y movimientos involuntarios de la cola.
Así, y luego de evaluar la reacción de las respuestas de 20 gatos domésticos, los investigadores llegaron a la conclusión de que los gatos reaccionaban de manera muy similar frente a cada uno de los sonidos, sin importar si estos transmitían alegría, tristeza, miedo o enojo.
Amén de las conclusiones mencionadas más arriba, los científicos que llevaron adelante este estudio prestaron especial atención hacia qué lado giraban la cabeza los gatos al escuchar cada grabación, un dato que les permitió obtener información sobre el hemisferio cerebral que participa en el procesamiento del sonido.
Así, la doctora Serenella d’Ingeo -autora principal de la investigación- señaló que “que en numerosos vertebrados el hemisferio derecho suele intervenir con mayor intensidad frente a estímulos considerados emocionales o potencialmente amenazantes, mientras que el izquierdo se relaciona con señales sociales habituales y formas de comunicación más familiares. Sin embargo, ese patrón no apareció cuando los gatos fueron expuestos a voces humanas con diferentes cargas emocionales”.
Según lo aseguran los veterinarios, es posible seguir algunas recomendaciones para preservar la salud psicofísica de los gatos: