El fenómeno coincidirá con la presencia de Saturno y Neptuno, por lo que podrá observarse a simple vista si el cielo está despejado.
La Luna llena de septiembre alcanzará su punto máximo en pleno día, pero habrá que esperar hasta el anochecer para verla aparecer sobre el horizonte. El horario cambiará algunos minutos según la provincia y la ubicación del observador.
El fenómeno será conocido como la Luna de Cosecha y tendrá un atractivo adicional: Saturno aparecerá muy cerca del satélite, mientras que Neptuno también estará en la misma región del cielo, aunque será mucho más difícil de encontrar.
Aunque el momento exacto será este sábado 26 de septiembre, la Luna también se verá prácticamente llena durante las noches del viernes 25 y el domingo 27. La diferencia en su iluminación será muy pequeña a simple vista.
La fase llena ocurrirá exactamente a las 13:49 horas del sábado, cuando la Luna todavía se encuentre debajo del horizonte en buena parte de la Argentina. Esa hora marca el momento astronómico en el que el satélite queda ubicado frente al Sol con respecto a la Tierra, pero no el comienzo de su observación.
Para verla habrá que mirar hacia el horizonte este poco después de la puesta del Sol. En la ciudad de Buenos Aires aparecerá cerca de las 19:05 y continuará elevándose durante las horas siguientes.
No será necesario contar con telescopios ni binoculares. Un lugar abierto, con pocos edificios y sin árboles altos hacia el este, permitirá observar mejor su salida.
Uno de los detalles más llamativos de la noche será la presencia de Saturno junto a la Luna. El planeta podrá identificarse a simple vista como un punto brillante, estable y ligeramente amarillento.
Saturno se encontrará cerca de su oposición, una posición que lo vuelve más luminoso porque la Tierra queda ubicada entre el planeta y el Sol. Sin embargo, sus anillos no podrán distinguirse sin un telescopio.
Neptuno también aparecerá en esa zona del cielo y formará una figura amplia con la Luna y Saturno. Debido a su escaso brillo y a su enorme distancia, será necesario utilizar binoculares potentes o un telescopio pequeño para localizarlo.
En los primeros minutos después de su salida, la Luna podría adquirir tonos amarillos, anaranjados o rojizos. No se deberá a un cambio en su superficie: la luz tendrá que atravesar una porción mayor de la atmósfera terrestre antes de llegar a los ojos del observador.
Ese recorrido dispersa especialmente los colores azulados y permite que predominen los tonos cálidos. El mismo efecto puede verse durante los amaneceres y atardeceres.
El nombre Luna de Cosecha proviene de una antigua tradición del hemisferio norte. Se utiliza para identificar a la Luna llena más cercana al equinoccio de septiembre, época en la que comenzaba el otoño en esa parte del planeta.
Durante siglos, su luminosidad permitió que los agricultores continuaran trabajando después de la puesta del Sol en plena temporada de recolección. La sucesión de salidas lunares tempranas ofrecía varias noches con luz adicional sobre los campos.
En la Argentina, sin embargo, septiembre marca el comienzo de la primavera. Por eso, el nombre no describe la estación ni las tareas agrícolas del hemisferio sur, sino que se mantiene como una denominación cultural difundida internacionalmente.
Más allá de su nombre, la combinación de la Luna iluminada, su posible color anaranjado al salir y la presencia cercana de Saturno convertirá la noche del sábado en una buena oportunidad para mirar el cielo sin necesidad de equipos especiales.