Los especialistas señalan que pueden sufrir estrés térmico al superar ciertos grados. Cómo protegerlos en verano y qué hacer ante un posible golpe de calor.
Mientras sube la temperatura en los meses de verano, también aumentan los riesgos para los animales. Estudios veterinarios indican que el perro empieza a experimentar incomodidad y estrés térmico a partir de los 26°C.
Otro factor importante es la temperatura corporal del perro, que normalmente oscila entre 38° y 39°C. En verano, puede subir más de la cuenta, especialmente si realizan actividad física intensa o están al aire libre en horarios de mucho calor, aumentando el riesgo de un golpe de calor.
El signo más evidente es el jadeo excesivo con la boca abierta, pero hay otros síntomas a tener en cuenta:
Estos signos suelen presentarse cuando la temperatura corporal supera los 42°C. Los más vulnerables son los perros jóvenes, adultos mayores, obesos o de razas braquicéfalas (hocico chato), que tienen más dificultades para regular su temperatura.
Cuidar a tu perro del calor no es solo cuestión de comodidad, sino de salud y seguridad. Estar atentos a los signos de alerta puede evitar un golpe de calor grave y garantizar un verano seguro para tu mascota.
Los perros mayores requieren una atención especial para disfrutar plenamente de su etapa senior. En los últimos años, la esperanza de vida canina creció de manera notable y pueden acompañar a sus familias durante 20 años. Mantenerlos sanos y felices es posible con simples hábitos cotidianos.
Uno de los mayores temores al tener una mascota es pensar en el momento en que ya no esté. Desde que llega a casa, ese pensamiento nos acompaña con cierta tristeza porque sabemos que su tiempo con nosotros será más breve que el nuestro. La vida de un perro suele durar entre 6 y 16 años y es ahí donde algunos cuidados pueden marcar la diferencia.
En el último tiempo, la esperanza de vida de los perros ha aumentado notablemente gracias a los cuidados y los avances científicos. Los que viven de forma salvaje, sin controles ni veterinarios, apenas llegan a la mitad de la edad de los perros que viven en hogares. Mientras un perro doméstico puede alcanzar los 10 años, uno silvestre difícilmente supere los 6.
Además, las razas pequeñas, que son más longevas por naturaleza, están viviendo cada vez más y hoy muchas superan los 18 o incluso 20 años gracias a los buenos cuidados.