Lugares privilegiados: los cinco mejores destinos del mundo para observar las estrellas y los cometas

El recorrido reúne desiertos, cumbres volcánicas y reservas protegidas donde la poca luz artificial permite disfrutar de los astros desde lugares privilegiados.

Ver las estrellas sin telescopio es posible cuando la oscuridad permite distinguir lo que las luces urbanas esconden. Existen diversas ciudades que son puntos privilegiados para poder disfrutar de los espectáculos en el cielo.

La contaminación lumínica reduce el contraste y vuelve invisibles muchas estrellas tenues. Por eso, la distancia de las ciudades importa tanto como un pronóstico despejado: una noche sin nubes puede ofrecer una vista pobre si el resplandor de los alrededores invade el horizonte.

Para planificar una salida hay que considerar la fase lunar, la época del año y el objeto que se quiere encontrar.

Las noches próximas a la luna nueva favorecen la observación de estrellas débiles; los ojos, además, necesitan alrededor de media hora para adaptarse a la oscuridad.

Un lugar privilegiada: noches despejadas y grandes observatorios

El desierto de Atacama, Mauna Kea, La Palma, Aoraki Mackenzie y NamibRand tienen ventajas que los hacen destinos buscados por quienes viajan para observar el cielo.

En el norte de Chile, Atacama combina altura, aire seco y unas 300 noches despejadas al año, según el Observatorio Europeo Austral. Esa suma explica la concentración de instalaciones científicas y el interés turístico por recorrer el desierto después del atardecer.

Aoraki Mackenzie protege 4367 kilómetros cuadrados en Nueva Zelanda y limita la iluminación exterior para conservar sus cielos oscuros (Foto: Fraser Gunn / DarkSky International)

En la región funcionan el Very Large Telescope, en cerro Paranal, y el complejo de radiotelescopios ALMA, en Chajnantor. Para los viajeros, el atractivo está en encontrar un cielo donde la franja luminosa de nuestra galaxia se distingue sin el resplandor habitual de una gran ciudad.

Dos lugares para mirar el cielo desde las alturas

En Hawái, Mauna Kea supera los 4200 metros y alberga observatorios que aprovechan sus condiciones atmosféricas. Para los visitantes, una referencia es la estación de información ubicada a unos 2800 metros, donde se puede contemplar el cielo si el tiempo lo permite.

La cumbre cierra al público desde media hora después del atardecer hasta media hora antes del amanecer. Quienes se quedan a observar estrellas deben hacerlo en los sectores inferiores habilitados; conviene consultar las condiciones y los accesos antes de organizar la visita.

En las Islas Canarias, La Palma ofrece otro escenario de altura. El Observatorio del Roque de los Muchachos está a 2396 metros, junto al Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, y entre sus instalaciones se encuentra el Gran Telescopio Canarias.

El paisaje puede sumar un mar de nubes por debajo de las cumbres. Las visitas públicas a los telescopios se realizan de día, con reserva y sujetas a las condiciones meteorológicas y a la actividad científica.

Nueva Zelanda y Namibia: dos reservas de cielo oscuro

En la Isla Sur de Nueva Zelanda, Aoraki Mackenzie protege 4367 kilómetros cuadrados que incluyen el parque nacional Aoraki/Mount Cook y la cuenca de Mackenzie.

NamibRand, en Namibia, protege sus noches como reserva de cielo oscuro desde 2012 y permite observar la Vía Láctea lejos de las ciudades (Foto: Matthew Hodgson / DarkSky International)

La zona aplica controles sobre la iluminación exterior desde los años ochenta y obtuvo la certificación de reserva de cielo oscuro en 2012.

En Namibia, NamibRand combina la conservación del desierto con la protección de sus noches. Reconocida como reserva de cielo oscuro desde 2012, cuenta con propuestas educativas y alojamientos al aire libre desde los que se puede mirar el firmamento.

Para buscar cometas, la oscuridad debe acompañarse de información sobre su posición y brillo: algunos se observan mejor con binoculares. Elegir el destino ayuda, pero la fecha y las condiciones de esa noche determinan qué podrá verse.

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