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La teoría del caso presentada por el fiscal Andrés Azar en la primera audiencia de juicio fue que la violación ocurrió durante la madrugada del 31 de julio de 2018, en una fiesta que habían realizado varios estudiantes en una casa. En determinado momento y tras la ingesta de bebidas alcohólicas, el acusado se quedó solo con la víctima y “valiéndose del estado de inconsciencia de la misma, lo cual hacía que ella no pudiera consentir libremente el accionar", abusó sexualmente de ella.
Fue a partir de una convulsión que sufrió la joven alrededor de las 7, que algunos de los jóvenes que estaban en la planta alta de la vivienda que concurrieron hasta donde estaba ella, llamaron a la Policía y pidieron asistencia médica. En el hospital, se confirmó el abuso sexual y se activó el protocolo para esos casos.
Finalmente, en octubre el joven fue acusado por el delito de abuso sexual con acceso carnal y esperó el proceso en libertad, aunque con una prohibición de acercamiento a la víctima. En ese contexto, varios estudiantes de la institución habían adoptado diversas medidas como sentadas para solicitar que las autoridades le impidieran el ingreso al acusado.
Durante las restantes audiencias, la fiscalía presentó varios testimonios y pruebas para acreditar al tribunal colegiado que existió el abuso.