Sin Messi ni Neymar -en recuperación-, sus dos compañeros en la delantera conocida como MSN, Suárez se bastó, asistido por un gran centro del campo, para terminar con la poca resistencia que puso el campeón de Asia.
Las bajas de dos de los tres finalistas al Balón de Oro - junto con Cristiano Ronaldo-, restaron magia a un noche especial para los aficionados japoneses, unos 65.000 en el Internacional de Yokohama, algunos de ellos con caretas del argentino y del brasileño.