Estados Unidos.- No parecía ser una escena que requiriese de la participación de un doble de riesgo, pero a juzgar por lo que terminó ocurriendo, la próxima vez que a este actor le toque rodar algo así, pondrá en el contrato que esa toma la haga otro.
Ocurrió mientras se filmaba una película en la que un actor (Jim Duff) robaba en un establecimiento comercial de Crawfordsville, en Indiana. Pero la ficción era la pura realidad para un policía local que se acercó con cautela y se sorprendió de ver la calle llena de conos y un importante alboroto en el establecimiento. Mientras pensaba en qué podía estar pasando, vio salir a un hombre enmascarado, armado, que caminaba de espaldas sin dejar de apuntar hacia adentro del lugar.
El policía, entonces, decidió también -a su modo- actuar: le dio la orden de alto al presunto criminal, que se sorprendió por lo que le ocurría. Rápidamente, Jim Duff se sacó la máscara pero no soltó su revólver de utilería como le había pedido el oficial, quien se sintió amenazado por la actitud del “ladrón” y le disparó. Por suerte para Jim, que de inmediato se tiró al suelo y soltó el arma de juguete, el disparó no le dio. Comenzó a gritarle al policía que todo se trataba de una ficción... que casi le sale carísima.