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Ante la suba de casos de COVID que tiene lugar desde hace unas semanas y la crítica situación que atraviesan algunas provincias argentinas por la llegada de la variante Ómicron, un grupo de investigadores del Conicet propuso tres medidas para hacerle frente a la ola de contagios y para aliviar los centros de testeo.
En el marco de estas tres medidas, los expertos sugirieron que dicho plan se implemente durante 10 días, hasta que finalicen las reuniones y los eventos por el fin de año.
“La mayor parte de los contagios se observan en personas jóvenes, pero las Fiestas reúnen a diferentes generaciones y pueden tener un enorme impacto”, señaló Sol Minoldo, socióloga del Conicet y de la Universidad Nacional de Córdoba.
En este sentido, los investigadores dan cuenta de que el mayor riesgo se da por las reuniones intergeneracionales que sucederán por Navidad y por Año Nuevo.
Ante esto, proponen la estrategia de realizar un “control de daños”, ya que la cuarentena estricta (que sería la medida ideal) sería social y políticamente impracticable.
“Hay que minimizar lo más posible el impacto de Ómicron, en especial sobre la población con factores de riesgo. Lograr al menos un modesto impacto para reducir contagios puede hacer la diferencia entre colapsar o no el sistema sanitario”, indicó Minoldo.
Medidas excepcionales en aforos y teletrabajo
Campaña activa de comunicación pública
Los expertos recomiendan que la comunicación pública se enfoque en aspectos estratégicos como:
Modificar la estrategia de testeo
Los expertos recomiendan que las personas que sospechan haber contraído COVID no se testeen, sino que se consideren directamente como caso positivo.
“Ahora el testeo se debería centrar en personas que no tienen razones de peso para testearse. Por ejemplo, personas que quieren tomar precauciones antes de asistir a una reunión o testearse luego de haber asistido a un evento de alta concurrencia, incluso sin tener información de contagios confirmados en el mismo”, detalló Minoldo.
Y añadió: “De esta manera, evitamos que las personas con altas chances de estar infectados suspendan el aislamiento ante un resultado negativo del test de antígeno, que en muchos casos puede ser un falso negativo. Y también liberamos capacidad de testeo para identificar casos que de otra manera no detectaríamos ni se aislarían”.
La estrategia propuesta por los expertos sugiere que los casos sospechosos con síntomas y los contactos estrechos con o sin síntomas, no se testeen y se consideren directamente como positivo por dos razones:
Los cordobeses Rodrigo Quiroga y Malena Moriaghi son los otros expertos que avalan esta estrategia, sumado a Guillermo Durán, Diego Garbervetsky, Roberto Etchenique, Andrea Pineda Rojas, Mario Lozano, Jorge Aliaga, Rodrigo Castro y Daniel Feierstein, todos de Buenos Aires.