Dos horas más tarde, llegó al mismo puesto de control un camión tipo cisterna, identificado como transporte de líquidos tóxicos, con el mismo destino. En la inspección, los agentes advirtieron la presencia de 51 costillares bovinos con hueso y 8 bolsones con menudencias crudas, lo que hacía un total de 925 kilos de mercadería, todo dentro de la cisterna del camión.
En ambos casos, se decomisó y realizó el entierro sanitario de la mercadería que, además de estar prohibido su ingreso a la región patagónica, no cumplía con los requisitos de salubridad necesarios.