El albinegro está en las puertas de un partido que tiene el boleto a la Primera Nacional y muchos sentimientos en juego.
Hay cosas que no entran en una tabla de posiciones, que no se miden en goles ni se explican con estadísticas. El fútbol tiene eso. Es capaz de convertir un partido en el acontecimiento más importante de una ciudad y de hacer que miles de personas compartan una misma ilusión. Cipo está a las puertas de una final y hay emociones que ya empezaron a jugarse mucho antes del domingo.
En el año del centenario, el Albinegro tiene la posibilidad de dar ese salto que persigue desde hace años. El ascenso a la Primera Nacional no es solamente un objetivo deportivo. Es una ilusión que se alimenta en cada entrenamiento, en cada viaje y en cada despedida multitudinaria. Está en los hinchas que se acercan a La Visera, en los que siguen al equipo por la ruta y en los que, por una cuestión de distancia, tendrán que acompañar desde sus casas.
No hace falta exagerar las posturas ni buscarle demasiadas explicaciones. Hay algo genuino en ese vínculo que se construye entre un club y su gente, una relación que sobrevive a las derrotas, a las frustraciones y a tantos años de esperar una oportunidad como esta.
Porque el fútbol también es eso: aprender a convivir con la ilusión, incluso después de los golpes. Y volver a creer.
El domingo, frente a San Martín de Formosa, habrá 90 minutos —o los que hagan falta— para definir una temporada. Los jugadores tendrán la responsabilidad de representar dentro de la cancha todo ese sentimiento que se acumuló afuera. No será sencillo. Las finales no se ganan con historia ni con el peso de una camiseta, aunque ambas cosas puedan empujar.
Cipo está ante una oportunidad enorme. No hay garantías en el fútbol y justamente por eso emociona tanto. Si todo estuviera escrito de antemano, no existirían esas lágrimas, esos abrazos ni esas caravanas que hacen que un viaje sea mucho más que un traslado.
El domingo se juega un ascenso. Pero, para una región que volvió a ilusionarse detrás de su equipo, también se juega algo difícil de explicar con palabras.
Y acaso esa sea la razón por la que amamos tanto este deporte.
Última práctica abierta y una despedida que promete ser multitudinaria
La preparación de Cipolletti tendrá este jueves su última jornada de trabajo en la ciudad antes del viaje hacia San Francisco. Los jugadores están citados a las 14.30 en La Visera de Cemento para realizar la última sesión de entrenamiento.
Esta vez, el estadio tendrá sus puertas abiertas para los hinchas, que podrán acercarse a acompañar al equipo antes de la final. Será una nueva oportunidad para que los simpatizantes expresen su apoyo a un plantel que despertó una enorme ilusión.
Una vez finalizado el entrenamiento, la delegación se preparará para emprender viaje hacia Córdoba. La salida del colectivo está prevista para las 17.30 y se espera que una importante cantidad de hinchas y vecinos se acerque para despedir a los futbolistas.
Durante el último mes, el plantel viene recibiendo el cariño y el masivo acompañamiento de los simpatizantes cada vez que le toca partir de la ciudad. Una caravana copó el camino a Neuquén y las inmediaciones del aeropuerto de la capital provincial cuando el equipo viajó a Salta. Luego, el apoyo se repitió en la salida hacia Formosa y el último fin de semana, cuando emprendió viaje a Mar del Plata: cientos de hinchas llegaron a las puertas del estadio y también se apostaron en distintos puntos de la Ruta 22.
Con el sueño del ascenso cada vez más cerca, Cipolletti se prepara para una nueva muestra de apoyo popular antes de afrontar el partido más importante de la temporada.
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