Luego de vencer por 2 a 1 a Inglaterra en las semifinales de la Copa del Mundo, Argentina está nuevamente en la final que se disputará en New Jersey.
La ilusión de ver a la Selección Argentina en una nueva final del Mundial tiene un costo que muy pocos pueden afrontar y a pocas horas del partido decisivo que se disputará en el área de Nueva York, los precios de los vuelos y de las entradas alcanzaron cifras récord impulsadas por la enorme demanda.
Y una vez en Nueva York hay que conseguir entradas, que tiene un piso hoy de 6 mil dólares la mas barata.
Para llegar a Nueva York este sábado 18 de julio, un día antes de la final, la opción más lógica es buscar vuelos que partan desde Buenos Aires el viernes 17 de julio o muy temprano el mismo sábado (si son opciones rápidas con una sola escala).
Esta es la mejor alternativa para asegurarte de estar en Nueva York durante el sábado y aprovechar el día.
Con las localidades oficiales totalmente agotadas en los canales de la FIFA, el mercado secundario es la única alternativa para conseguir un ticket. En las principales plataformas de reventa autorizadas (como StubHub, Ticketmaster o TickPick), las entradas más baratas disponibles —ubicadas en las bandejas más altas y alejadas del campo de juego— arrancan en un piso de USD 6.000 a USD 7.000.
Tras el épico triunfo por 2 a 1 de la Selección argentina frente a Inglaterra en Atlanta, que selló el pase de la Albiceleste a la final del Mundial, un grupo de futbolistas argentinos protagonizó un fuerte mensaje político al desplegar sobre el césped del Mercedes-Benz Stadium una bandera blanca con letras negras que rezaba: “Las Malvinas son argentinas”.
El mediocampista Giovani Lo Celso fue uno de los principales encargados de colocar la bandera en una de las áreas, rodeado por varios de sus compañeros. El gesto expuso la fuerte carga emocional e histórica con la que el plantel vivió el encuentro, en contraste con los esfuerzos previos del director técnico, Lionel Scaloni, quien durante los días anteriores había intentado bajar los decibeles de la rivalidad al asegurar ante la prensa que solo era una "partido de fútbol".
El mensaje de los futbolistas desafió las estrictas pautas de seguridad impuestas para el partido, catalogado previamente como de "alto riesgo" por las autoridades estadounidenses. En una reunión de coordinación celebrada el pasado lunes en Virginia, la FIFA junto a agencias federales y estatales de seguridad diseñaron un fuerte operativo de más de 1.600 efectivos y advirtieron de manera tajante que no se permitiría ningún tipo de manifestación política o mensaje de odio dentro del estadio.