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El presidente del Xeneize, Juan Román Riquelme, finalmente piensa en disolver el Consejo de Fútbol que lo acompañó desde el inicio de su gestión.
Tras la inminente disolución del Consejo de Fútbol, Juan Román Riquelme se lanzó a la búsqueda de un mánager para intentar cambiar el rumbo de Boca en medio de la crisis deportiva e institucional que atraviesa el club. La idea es clara: centralizar las decisiones del plantel profesional en una figura con experiencia y ascendencia, pero también con una condición no escrita que se mantiene desde la etapa del Consejo: la cercanía con el presidente.
Entre los primeros nombres que comenzaron a sonar se encuentran algunos históricos, tanto del club como del propio entorno de Riquelme. El principal candidato es José Pekerman, quien a sus 75 años está libre y mantiene una relación estrecha con Román desde su etapa en las selecciones juveniles y en la Mayor, con el recuerdo del Mundial 2006 aún fresco. Pekerman fue varias veces mencionado como posible técnico de Boca y hasta dirigió uno de los equipos en la despedida del actual presidente.
Otro nombre con peso es el de Carlos Fernando "el Mono" Navarro Montoya, ídolo del club y ex coordinador de Inferiores al inicio de la gestión Ameal – Riquelme. Aunque dejó su cargo en septiembre por “cuestiones familiares”, su relación con Román siguió intacta e incluso llegó a perder su puesto como panelista en ESPN por defenderlo públicamente. Con más de 400 partidos en el club y una imagen fuerte entre los hinchas, el Mono aparece como una opción con respaldo popular.
También se menciona a Alberto "Beto" Márcico, quien hizo campaña con la oposición en las últimas elecciones, pero en los últimos meses se mostró cercano a Riquelme. Participa en un programa de radio vinculado al oficialismo y se autodefinió como disponible: “Nunca le dije que no a Boca”. Su experiencia y perfil mediático lo posicionan como un candidato posible.
Por último, Marcelo "Chelo" Delgado, uno de los miembros más silenciosos del extinto Consejo, podría asumir el rol de mánager en soledad. Su bajo perfil lo diferencia de Serna y Cascini, y no se descarta que gane terreno si Román opta por una figura interna ya instalada en el día a día del plantel.
El defensor central de Boca Marcos Rojo tuvo un áspero cruce con Miguel Ángel Russo, entrenador del equipo, y se retiró de la práctica de este martes sin entrenar en medio de una fuerte crisis institucional.
El altercado se dio luego de que el director técnico, acompañado por Claudio Ubeda, su ayudante de campo, decidiera que el zaguero de 35 años no forme parte de la charla que tuvo el CT con el plantel respecto al duro presente que atraviesa la institución azul y oro.
Según trascendió, Russo expresó su deseo que solo formen parte de la conversación “aquellos jugadores que fueron convocados para el partido ante Huracán (que terminó en derrota por 1-0) y quienes viajaron con el plantel”, entre ellos el ex Manchester United y Marcelo Saracchi.
Ante esto, Rojo habría agarrado su bolso y mostrado, en malos términos, su descontento con Ubeda por la situación, mientras se retiraba de las instalaciones del Predio de Ezeiza sin formar parte de la práctica.
Además, es importante recalcar que no estará citado para los entrenamientos “doble turno” que tendrán lugar en el transcurso de la semana, con la mirada puesta en el duelo ante Racing, que tendrá lugar el sábado 8 de agosto desde las 16:30 en La Bombonera.
Por otro lado, el marcador central, que mantiene contrato con el “Xeneize” hasta el 31 de diciembre de este año, podría firmar de común acuerdo su desvinculación de la institución en las próximas horas.
Cabe destacar que, durante el transcurso del mercado de pases, Boca recibió ofertas por parte de Estudiantes de La Plata e Inter Miami -equipo donde juega Lionel Messi- para hacerse con los servicios del jugador con trayectoria en la Selección argentina.