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A pocos días de la gran final, los hinchas del Xeneize ya están llegando a Río de Janeiro, y se espera un récord histórico de hinchas.
Desde el momento en que Boca Juniors aseguró su lugar en la final de la Copa Libertadores, la certeza de que su hinchada iba a invadir Río de Janeiro se hizo evidente. Sin embargo, lo que ha sorprendido es la magnitud de esta invasión y los problemas que han comenzado a surgir a medida que los hinchas llegan a la ciudad brasileña.
La gran cantidad de hinchas del club argentino ha llevado a una elevación de los precios de los vuelos y la multiplicación de los servicios de ómnibus que unen Buenos Aires con las playas cariocas. Aun faltando cinco días para el partido, fuentes del consulado argentino en Río confirman que se espera la llegada de más de 100,000 visitantes argentinos, lo que convierte al partido del próximo sábado en un posible hito histórico tanto para Boca Juniors como para el fútbol argentino en general.
Ana Sarrabayrouse, Cónsul general de Argentina en Río, anunció la cifra y explicó que el consulado ha registrado la llegada de "cerca de 100,000 argentinos en los próximos días". Esta afluencia masiva ha generado preocupaciones sobre la seguridad y la integridad de los visitantes.
La invasión de hinchas de Boca ya es evidente. Los vuelos que partieron de Buenos Aires con destino a Brasil se llenaron de hinchas del club Xeneize. Las redes sociales se han inundado de imágenes y videos de los hinchas cantando y celebrando a bordo de las aeronaves, así como fotos desde las puertas de embarque donde se buscaban números con "siete" en la cuenta atrás para el gran partido.
El azul y oro de Boca también ha teñido las calles soleadas de Río de Janeiro. Desde el mediodía del lunes, la ciudad ha mezclado su icónica escenografía playera con los colores del club argentino. Los hinchas, por ejemplo, colgaron una bandera con el mensaje "único grande" desde la terraza de un edificio en Copacabana.
Sin embargo, la invasión no ha estado exenta de problemas. Durante la tarde del lunes, se informaron casos de robos y agresiones a hinchas de Boca en la zona de la playa, donde se vieron envueltos en conflictos con hinchas de Fluminense y no recibieron asistencia de la policía local.