El escándalo sobre la sede para la revancha por las semifinales de la Copa Sudamericana sigue vigente. Por qué aún no se confirmó al Maracaná y cuál es el problema.
Boca tiene la cabeza puesta en la vuelta de las semifinales de la Copa Sudamericana ante Vasco Da Gama, a pesar de que en el medio tendrá un duelo ante Talleres de Córdoba por el torneo doméstico. Tendrá la misión de ir a buscar el resultado a Brasil debido a la derrota por la mínima en La Bombonera, una tarea que no será fácil debido al poderío que suelen mostrar los clubes cariocas en su país.
El próximo martes 20, una semana después del partido de ida, se jugará la revancha de las semifinales del torneo internacional que tanto anhela el elenco azul y oro. Restan pocos días y aún todavía quedan detalles más que importantes por resolver: cuál será el estadio en el que Vasco hará de local contra un xeneize que sueña con tener, a fuerza de fe y una recuperación récord, a Leandro Paredes.
Lo cierto es que desde hace varias semanas es una incógnita por resolver. La capacidad del estadio Sao Januário, del propio club, no cuenta con la capacidad requerida para recibir un partido de este calibre (tiene lugar para 21.880 espectadores y se exige espacio para 30 mil), por lo que el club tuvo que salir a buscar una nueva casa: sonó el Nilton Santos, de Botafogo, también el mítico Maracaná e incluso se baraja la posibilidad de que el duelo migre a Paraguay.
Todavía hay cuestiones por resolver, principalmente con estadio mundialista. El consorcio Fla-Flu, que integran los clubes Flamengo y Fluminense y administran el uso del recinto, presentó un recurso al Tribunal Superior de Justicia de Río de Janeiro para impedir que el partido se dispute en ese escenario.
En esta disputa, la Justicia había fallado a favor del club. Debido a esta decisión, que obligaba a ceder el estadio para el partido, el club había empezado a vender nuevamente entradas para el duelo y llegó a vender cerca de 50.000 tickets, una cifra que no será fácil de acomodar en cualquier estadio entendiendo que también se debe garantizar la presencia de hinchas visitantes.
Serán horas claves para determinar ante la Justicia si finalmente el partido se jugará en el Maracaná. O, en su defecto, en Paraguay.
Según se conoció y trascendió con firmeza en territorio brasileño, la posibilidad de que se juegue en Paraguay es concreta. La Conmebol ya le comunicó al club y, también, a la Confederación Brasileña de Fútbol que, en caso de que la decisión de la Justicia determine que no se puede usar el Maracaná, el duelo se disputará en Asunción, del territorio guaraní.
“Venía dentro del ómnibus y me enteré que el consorcio entró en la Justicia nuevamente y existe ese aviso de la Conmebol que se podría cambiar el partido de Brasil para Paraguay”, dijo el presidente de Vasco, Pedrinho.
Luego, apuntó sobre los motivos por los que no los dejan usar el Maracaná: "Nosotros sabemos que un partido no estropearía el césped. A pesar de nunca haber tenido un conflicto así directo con el presidente del Flamengo, la situación pasó a una cosa menos técnica y mucho más para ver quién tiene más fuerza para prevalecer, y eso es un prejuicio, porque yo no estoy haciendo fuerza para ganar, para decir que soy poderoso, cero. Es porque yo necesito jugar”.
Por su parte, José Boto, presidente de Flamengo, salió al cruce de estas declaraciones: “Preocupa pagar por tu casa y que venga otra persona y haga una fiesta".
Lo cierto es que la prioridad del Vasco es el Maracaná, aunque depende de una decisión de la Justicia para saber si podrá hacer uso del mismo. Sino, las cartas están dadas para que se juegue en Paraguay.