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El defensor alemán, que falleció este lunes, visitó el Alto Valle para un amistoso con el Albinegro en la Visera.
Franz Beckenbauer ya se habrá dado un abrazo con Diego en el cielo de las leyendas del fútbol. Se dijo mucho de las visitas de Maradona a La Visera, el estadio de Cipolletti, pero se recuerda del 18 de mayo de 1980, cuando el defensor alemán dio una de las muestras de jerarquía más grandes que se recuerden en los estadios del Alto Valle.
Diego convertió su primer gol en la selección en el arco de Kleppe para la Sub 20 en 1977, y al año siguiente jugó media hora con la selección mayor de Menotti. Pero por la juventud del 10, el público lo ovacionó como promesa del deporte pasión de multitudes.
Beckenbauer, en cambio, llegó a Cipolletti en el epílogo de su brillante carrera, con más de 20 títulos obtenidos incluyendo el Mundial de 1974. Su presencia revolucionó nuestra región desde que pisó el Aeropuerto Presidente Perón de Neuquén. La gente fue a verlo a él, y a otras figuras como Carlos Alberto -campeón del Mundo con Brasil en 1970- y el italiano Giorgio Chinaglia. Todos eran parte del plantel del New York Cosmos, un equipo de Estados Unidos que pretendió revolucionar el fútbol norteamericano, como 43 años después lo busca el Inter Miami con Messi y sus antiguos compañeros del Barça.
En una gira por Argentina, Cipolletti era parte del circuito del fútbol grande. Con poderío económico por el auge de producción de manzanas y peras, pactó el amistoso internacional en casa como ya lo había hecho con la selección de Polonia, Peñarol de Uruguay, y Honvéd de Hungría. Los jugadores del Cosmos fueron a entrenar ese 18 de mayo por la mañana a La Visera y el público de todo el Alto Valle copó las gradas para ver a los ídolos mundiales.
Por la noche se jugó el amistoso con un lleno completo. A las 22:15 salieron los equipos a La Visera y el fútbol inició varios minutos después, tras regalos protocolares de la dirigencia albinegra a los estadounidenses y aún con el fervor distintivo de los hinchas argentinos.
Estuvo lejos de ser de esos partidos aburridos en los que no se juega por nada. El equipo neoyorquino subestimó al cipoleño, y el albinegro dominó claramente los primeros minutos. Cosmos no sabía que Cipolletti transitaba los mejores años de su historia, ya había disputado cuatro temporadas en la primera categoría del fútbol argentino, le había ganado a Boca, y ese mismo año jugaría su quinto año en primera y le ganaría a San Lorenzo. Además, se hablaba con razón de un equipo local invicto en amistosos internacionales. Y los invictos hay que defenderlos.
Los primeros diez minutos fueron todos de Cipo, el equipo que dirigía Armando Mareque fue compacto, sólido, y no dejó respirar al rival. Pasado el aluvión, Cosmos hizo pie cuando empezó a crecer Beckenbauer. Cuando se empezaba a emparejar el partido, el volante neuquino Bucarey recuperó un balón en la media cancha, jugó corto para la majestuosidad del Ruso Strak, quien habilitó a Carlos Enrique Ortíz que con velocidad le ganó el mano a mano a Wilson, y en el ingreso al área en diagonal metió un derechazo que se elevó y se clavó junto al palo del arquero alemán Hubert Birkenmeier. 1-0 para el Capataz y la hinchada albinegra explotó de júbilo y no permitió el despertar de las estrellas del Cosmos.
La garra de Bucarey, la calidad de Strak, y la velocidad de Ortíz y del Bambi Flores permitieron tres chances claras de Cipolletti para aumentar la ventaja, que fue por la mínima finalmente en los primeros 45 minutos. Para los jugadores nunca fue un amistoso, los wines Bambi Flores y Carlos Alberto, que hizo gala de su puesto en la final del mundial México '70 reventando la red tras un pase de Pelé, discutieron tan fuertemente que el árbitro obligó a los entrenadores a no alinearlos en el segundo tiempo.
Cipolletti sintió mucho más la salida del Bambi que el Cosmos la del brasileño. Tal es así, que por Carlos Alberto entró Morais, y el fue quien igualó el partido en solo tres minutos, con un disparo de 20 metros que venció al arquero albinegro Darwin Dalmás, dio en el palo, e ingresó tras recorrer la línea.
En el complemento Franz Beckenbauer retrasó su posición, y esa fue la clave para que maneje el partido y Cipolletti no logró repetir la actuación de la primera etapa. El alemán fue defensor, volante tapón, y creador. Maravilló tanto al público futbolero como a los jugadores rivales, que siempre que recordaron sus hitos manifestaron el deleite por haber visto en la cancha semejante clase de fútbol.
Cipo y el Cosmo parecieron conformarse con el empate, priorizaron evitar una segunda caída y el partido perdió vértigo pero no intensidad. Sobre el final, el defensor albinegro Próstamo le entró fuerte al croata Mark Liveric, este le respondió con una trompada, y Miguel Angel Díaz y Bucarey lo corrieron en defensa de su compañero. Próstamo y Liveric se fueron expulsados pero todo terminó bien, cambiaron camisetas al abandonar el campo de juego.
Fue empate y La Visera concluyó otra jornada épica de una historia maravillosa. Ese año, Cipolletti jugó el Nacional y al recibir a River Plate, el Beto Alonso se metió en el podio de jerarquía absoluta en el césped albinegro, con Maradona y Beckenbauer. También campeón del mundo pero en 1978, el Beto sacó 10 puntos de calificación y fue tapa de El Gráfico con la hinchada de Cipo de fondo.
Beckenbauer se convertiría diez años después en el primer jugador de la historia en levantar la Copa del Mundo como capitán y como técnico, cuando Alemania le ganó a Argentina la final de Italia 90. Fue el primero y no el único, porque lo imitó Didier Deschamps como capitán en Francia 98 y entrenador en Rusia 2018. Curiosamente, ambos llegaron a otra final como técnicos y la perdieron contra Argentina: el alemán en 1986 y el francés en 2022.
En aquella época de oro del fútbol de Cipolletti, había quejas de los clubes grandes y de jugadores importantes por las dimensiones y el estado de las canchas del interior del país. Pero Beckenbauer demostró estar a otro nivel, lejos de quejarse, manifestó que él se crió jugando en canchas como la de Cipolletti y no tenía nada que recriminar del amistoso. Franz ya es inmortal. Una leyenda tan grande, que engrandece la historia de cada lugar que visitó, y cada cancha que pisó.