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Ídolo argentino, figura de los penales en el Mundial y en la Copa América, sin lugar a dudas el Dibu Martínez consagró su lugar en el olimpo de las estrellas argentinas con su atajada a Kolo Muani en el último minuto de la final con Francia. A casi seis meses de la obtención de la Copa del Mundo, el arquero argentino reveló qué aún piensa en esa jugada.
“Nunca va a haber una atajada como esa. Capaz que he atajado alguna mejor, pero esa va a quedar de por vida, por el momento, la tensión, el sufrimiento... Porque sentía la tensión de mis centrales porque nos habían empatado; la tensión de todos. Es un momento en el que el equipo está muy dolido, y lo que más rescato es haber estado calmo en el momento del impacto. No me fui corriendo por la desesperación. No me fui para atrás. Me quedé donde me tenía que quedar, es lo que más rescato mentalmente. Podré atajar 200 pelotas mejores, pero esa va a ser la atajada de mi vida”, admitió el Dibu Martínez.
“No dije ‘no puedo creer lo que atajé'. ¿Sabés en lo que más pienso? En el silencio que hubo cuando la pelota estaba picando en el uno contra uno. El estadio era un 80% argentino, cuando la pelota lo pasó a Otamendi, hubo un silencio de dos segundos. A veces me voy a dormir y escucho ese silencio que hubo en el estadio. Ese momento de pausa, en el que se paró el partido, no se escuchaba nada, y después se siguió. Es algo muy difícil de explicar”, agregó el arquero.
Además, tuvo tiempo para hablar de la situación de Lionel Messi y su incierto futuro a partir de julio con lo que parece una inminente salida del PSG.
“Si lo silban, yo lo traería al Vila. Le diría ‘antes de que te silben, venite acá, te cebamos mate’; ahí sí le hago asados todos los fines de semana, a la gente le digo que le haga banderitas y listo, la pasa bien. Me recorto el salario, hacemos los posible”, aseguró el Dibu Martínez.
Antes de cerrar la entrevista, el Dibu se refirió a cómo los niños argentinos lo han adoptado como uno de sus máximos héroes, siendo su camiseta roja de la Selección una de las más vendidas en todo el país.
“La primera vez que vi todo eso fue post Mundial, cuando fuimos a Santiago y a Buenos Aires. Y eso me produjo un montón de cosas, las lágrimas en el himno, o la desesperación de jugar los dos partidos. Hoy los chicos te imitan, la gente de mi edad nunca vio a Argentina campeón del mundo. ¿Y ahora los chicos a quién van a tomar de ídolo? A un Lautaro Martínez, a un Julián Álvarez por los festejos. Los chicos buscan ejemplos, yo siempre digo que los ejemplos son la madre y el padre. Pero en lo deportivo, yo lo miraba al Pato Abbondanzieri, o el Pelado Barthez cuando era chico, porque hacían cosas diferentes. Y hoy que imiten el baile es muy lindo”, cerró el Dibu Martínez.